 |
MEDIO AMBIENTE Y URBANISMO |
(La Verdad, 30-11-07)
El
pasado fin de semana el señor Rajoy comenzó por Murcia
su andadura electoral y aunque él estuvo impreciso, el mensaje
que lanza el PP a los murcianos es «si gana Rajoy impondrá
el trasvase del Ebro». No quisiera yo doblar su bravura, pero
sí reconvertir su postura, planteándole: «Agua
que no has de beber, déjala correr». Es bueno levantar
los ánimos y encender los corazones, pero con las cosas del
agua no se juega y eso lo sabemos bien en la huerta. No es bueno
exacerbar las diatribas en campaña y luego pasar cuatro años
sin mover una piedra y tirándonos a la cara lo malo que es
el otro Gobierno. Rajoy sabe que no podrá imponer el Trasvase
del Ebro, pero le da votos y lo usa. ¿Ven ustedes posible
enviar el ejército para el enganche del trasvase en el delta,
frente a miles de ciudadanos catalanes y aragoneses movilizados
para oponerse a esta obra?
El agua y los lindes, desde siempre, han sido
un tema de conflicto, muy ligados a la vida y a la economía
de la huerta y siempre se ha resuelto hablando o al final yendo
al Tribunal de Hombres Buenos y acatando sus decisiones. Por eso
me extraña que sean murcianos y valencianos los que se proponen
imponer una de las soluciones posibles a nuestro déficit
hídrico secular, por decreto ley y mucho más me entristece,
que sean murcianos y valencianos los que exacerben los conflictos
del agua para sacar réditos electorales, pero enquistando
y agrandando el conflicto y la confrontación territorial,
que no sólo aplaza, sino que aleja la solución pactada
de este tema vital para la economía y el futuro de nuestra
Región.
Ya
el 16 de septiembre de 1995 Diario 16 daba a página entera
una información de los diputados y senadores del PP en las
Cortes generales: «El PP ultima una alternativa a los trasvases
con desalinizadoras» y un poco más tarde, el domingo
15 de octubre de 1995 los medios de comunicación de Murcia
publicaban a toda plana y en páginas importantes, dentro
de la campaña: «El PP cumple 100 días en el
Gobierno», un compromiso del presidente Valcárcel con
Endesa para «sembrar la Región con más de cuarenta
desalinizadoras, con una inversión superior a los 300.000
millones y una producción anual de 143 hectómetros
cúbicos». Todo esto se producía en un momento
político que finiquitaba el PHN del señor Borrell,
con la interconexión de las cuencas más caudalosas
con las menos. El miércoles 8 de noviembre el presidente
Valcárcel firma con Endesa un acuerdo para la instalación
definitiva, en tres años, de cuatro desalinizadoras que producirían
entre 300 y 350 hectómetros cúbicos, que el diario
La Verdad titula, en su página cuatro, «Las desalinizadoras
aportarán más agua para riego que el trasvase Tajo-Segura».
En ese momento el ministro de Industria, Juan Manuel Eguiagaray,
se oponía a generalizar las desalinizadoras, porque, según
sus datos, el agua sería muy cara para los agricultores (unas
100 pesetas hectómetro).
En suma, la campaña de las Elecciones
Generales de 1996, en la que yo salí elegido diputado de
Izquierda Unida, estuvo centrada en quién haría más
desalinizadoras, más rentables y de agua a menor precio.
En febrero de 1996, en plena campaña entramos en una batalla
electoral de anuncios de desalinizadoras a diestro y siniestro,
de una parte, Valcárcel y Endesa; y por el otro lado, Juan
Manuel Eguiagaray, ministro de Industria y candidato por Murcia,
que ya había cambiado y ahora sacaba a concurso una macrodesalinizadora
en Cartagena, que produciría agua para 300.000 habitantes
(unos 36 hectómetros cúbicos), tres nuevas plantas
desalinizadoras y tres nuevas plantas depuradoras, con un acuerdo
firmado entre el Ministerio, Proeexport (que por cierto negaba tener
noticia del acuerdo) y el Instituto Tecnológico. La página
3 del diario La Verdad de 3 de abril titulaba: «Endesa comenzará
a desalar agua durante el verano de 1997», porque se iban
a construir tres desalinizadoras y sólo la de Cartagena iba
a generar más de 100 hectómetros de agua
Han pasado más de 11 años desde
esa fecha y el PP ha dispuesto de ocho años de Gobierno en
España y en la Región de Murcia ¿ Dónde
están estas desalinizadoras y esos hectómetros de
agua prometida? ¿ Por qué hay que atacar ahora a la
ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona cuando anuncia las
desalinizadoras que aportarán unos 140 hectómetros
cúbicos de agua para satisfacer parte de nuestro déficit
hídrico? ¿Era buena el agua desalinizada en 1996 y
mala ahora en 2007? ¿Qué ha cambiado?. Las aguas de
la desalación antes y ahora son parte de la respuesta, que
debe aportar un Plan Hidrológico basado en la gestión
de la demanda, junto con las políticas e inversiones dirigidas
al ahorro, la aportación del agua depurada para regadío
y la consolidación del Trasvase Tajo-Segura, como inversión
ya amortizada económica, social y ambientalmente. Celebradas
las elecciones lo nuevo era que el PP llegaba también al
Gobierno de la nación en abril de 1996 y aparcaba estas prioridades
y todo lo dicho se durmió junto a la presentación
del Plan Hidrológico porque no podía aprobarlo ya
que gobernaban con el apoyo del señor Pujol, CiU y PNV y
el delta del Ebro era sagrado. Eso sí en 1998 abordó
una reforma de la ley de Aguas que unió negocio y agua, facilitando
la compraventa de concesiones, con la compraventa de fincas y generalizaba
la privatización de la obra hídrica, ligada al uso
y los usuarios potenciales del agua y sobre todo archivó
la gestión de la demanda desde el ahorro de un bien escaso,
para generar una gestión de la oferta como si se tratara
de un bien inagotable.
Desde hace cuatro años cada vez que se
juntan Ramón Luís Valcárcel y Francisco Camps,
como presidentes de sus respectivos gobiernos autónomos nos
recuerdan, como si no lo supiéramos ya, que el PP, el Gobierno
de Aznar y algunas comunidades autónomas, querían
hacer un trasvase desde el Ebro al Segura, por la costa, a toda
costa y a cualquier impacto o costo y que el Gobierno de España,
desde 2004, con los gobiernos de otras comunidades autónomas
no le ven necesario, ni por el tipo de obra, ni por el impacto,
ni por el costo, ni por el origen y destino que se da al agua. La
verdad es que la Región de Murcia desde el 2004, a pesar
de las catástrofes hidrológicas de la Región
anunciadas por el PP, ha mantenido su crecimiento económico
permanente, necesita abastecer a un crecimiento de población
que ya sobrepasa el 1.400.000 habitantes, tiene que regar más
de 220.000 ha. de regadío de secano y tiene en marcha más
de 70 campos de golf con sus complejos deportivo, ocio y turístico
(26 de ellos ya autorizados por la Confederación Hidrográfica
del Segura), todo ello sin grandes restricciones de agua, que sólo
ha sido posible acometer con procesos de optimización del
uso del agua y con el incremento de la demanda de aguas y la aceleración
de la sobreexplotación de los acuíferos.
Necesitamos parar un poco, dejar de tirar la
piedra contra otros y echar una pensada común y compartida,
por todos los sectores y fuerzas políticas, sociales, sindicales,
empresariales, ciudadanas, universitarias, etc. Sacar de la legítima
batalla partidaria el tema del agua, huir del victimismo, dejar
de ser un problema y pasar a ser parte de la solución del
problema. Somos los más interesados en lograr un gran Pacto
Nacional del Agua en todo el Estado, concretado en una Ley, que
nos dote de estabilidad en la gestión del agua.
.Pedro Antonio Ríos
Martínez fue diputado nacional por Murcia
|