DOCUMENTOS - ARTÍCULOS DE OPINIÓN

MEDIO AMBIENTE Y URBANISMO

En Murcia es posible
MIGUEL ÁNGEL ESTEVE SELMA

(La Verdad, 10-3-2007)

Así reza una de las tantas iniciativas propagandística de la Consejería de Industria y Medio Ambiente: en Murcia es posible crecer económicamente y proteger al mismo tiempo los espacios naturales y su riqueza biológica. No obstante al gobierno regional se le ha olvidado añadir en estos mensajes algunos datos:

Estamos más de un punto por debajo de superficie protegida por vía convencional con respecto a la media española. Hemos de recordar que desde hace 6 años esta red tiene 15.000 hectáreas menos por una desprotección masiva auspiciada por el Partido Popular con su ley regional del suelo.

Con respecto a los LIC o Lugares de Importancia Comunitaria estamos 7 puntos por debajo de la media española. Este importante déficit sólo es compensado parcialmente por nuestras Zepas (Zonas de Especial Protección para las Aves), con dos puntos por encima de la media española, aunque como saben la Zerrichera es una Zepa (y un LIC), por lo que el trato a este tipo de espacios protegidos por parte del gobierno regional no es muy ejemplar que digamos. Recordemos que el gobierno regional además de la Zerrichera ha intentado desproteger parte de Calblanque-Peña del Águila e incluso atribuye edificabilidad a los espacios protegidos, computables como sistemas generales.

El diseño de la red de espacios se aleja de los mínimos criterios de funcionalidad: nuestros espacios son la mitad de extensos que la media española, porque hemos dirigido la protección exclusivamente a sus núcleos, dejando todas las zonas periféricas, claves desde el punto de vista funcional, sin tutela e indefensas ante los cambios de uso más agresivos con nuestro medio como los urbanísticos.

Tardamos tres veces más tiempo que la media de las Comunidades Autónomas en aprobar los Planes de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) necesarios para la gestión de los espacios protegidos.

Algunos de estos PORN, como los del Mar Menor, están teniendo una tramitación larga y tortuosa pues se les ha modificado de forma premeditada para permitir actuaciones urbanísticas como Lo Poyo o Novo Cartago.

El gobierno regional está continuamente dando bombo y platillo a su propuesta de protección del litoral: no se pueden hacer desarrollos residenciales en 500 metros de la franja costera allí donde aún esté sin urbanizar. Pero ésta es sólo una verdad a medias (o a terceras partes). En la franja litoral aún salvaje no se pueden hacer chalets u otras edificaciones residenciales, y esto está bien, pero por el contrario sí se pueden hacer hoteles de todo tipo, campos de golf y cualquier otro equipamiento deportivo o de ocio. Su propuesta debe entenderse de otra manera: no mataremos la costa virgen con balas de plomo, la mataremos con balas de metales algo más preciosos.

Los errores y deficiencias deliberadas en el diseño de la red de espacios protegidos facilitan una política urbanística demasiado discrecional, agresiva con los recursos naturales y sobredimensionada, ya que sólo los territorios protegidos están fuera de la ola urbanizadora, aunque en Murcia, como se ha dicho, esta regla tiene demasiadas excepciones e irregularidades. De 600.000 a 800.000 nuevas viviendas para las próximas décadas, según distintas contabilidades, y al menos la mitad en resort y otras actuaciones dispersas, las más consumidoras de recursos naturales y servicios, hacen impensable un futuro sostenible para Murcia. Los cálculos de distintos indicadores de sostenibilidad nos dan siempre el mismo resultado: por cada unidad de riqueza (PIB) que crecemos los murcianos, consumimos cada vez más recursos naturales, generamos más residuos y artificializamos más el paisaje; es decir, crecemos de una forma objetivamente insostenible.

No obstante, claro que en Murcia es posible un desarrollo sostenible, sólo hemos de cambiar de gobierno. Este cambio es condición necesaria y, aunque no es garantía suficiente (realmente de lo que hay que cambiar es de modelo de crecimiento), facilitará mucho las cosas para que lo sea. A dos meses de las elecciones autonómicas pido a todos los murcianos sensibles con nuestra calidad de vida y la de sus hijos, con nuestra naturaleza, con las raíces culturales murcianas y con nuestro patrimonio arqueológico, que se activen y se alíen con el futuro apoyando un cambio para esta región. Devolvámosle algo de cielo y tierra a los búhos reales y démosle su merecido a los especuladores y a sus colaboradores necesarios, a los que confunden el interés general con sus propios intereses. En Murcia es posible el desarrollo sostenible siempre y cuando sea posible otra Murcia. En nuestras manos está, no la desaprovechemos. Nunca un voto habrá evitado tanto daño.

.Miguel Ángel Esteve Selma es profesor de Ecología y miembro de Ecologistas en Acción.

 

 
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