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MEDIO AMBIENTE Y URBANISMO |
(La Opinión, 28-04-07)
El año pasado nació
la Asamblea de Murcia por una Vivienda Digna. Esta Asamblea surge
como respaldo al movimiento espontáneo y anónimo difundido
a través de Internet para la reivindicación de una
mejora de las condiciones de la vivienda en todo el país.
Otras ciudades de España ya se han organizado para protestar
contra este problema creciente, y nosotros pretendemos que ahora
Murcia también se sume a una protesta masiva y unánime
que afecta a la amplia mayoría de ciudadanos españoles.
El origen de esta protesta,
lejos de toda carga ideológica, se encuentra en el grave
incumplimiento del artículo 47 de la Constitución
Española de 1978, el cual establece que “Todos los
españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna
y adecuada”. El descarado incumplimiento de este derecho fundamental
se debe a la evidente pérdida de poder adquisitivo que ha
sufrido la sociedad española en el curso de los últimos
20 años. Valga un dato: en el período comprendido
entre 1987 y 2005 los precios de la vivienda se han incrementado
más de un 250%, mientras que los salarios apenas se han incrementado
por encima del IPC. Esto quiere decir que actualmente pagamos por
un mismo apartamento el doble que hace 10 años. He dicho
el doble (por lo mismo).
Pero el citado artículo
de la Constitución añade que “Los poderes públicos
promoverán las condiciones necesarias y establecerán
las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando
la utilización del suelo de acuerdo con el interés
general para impedir la especulación”. Precisamente
esto último, la especulación, es el auténtico
motor de un complejo engranaje que reúne a banqueros, mafiosos,
alcaldes y concejales. Son muchas las causan que han activado este
proceso: liberación global de las operaciones financieras,
descenso de las plusvalías bursátiles, caída
de los tipos de interés y, en el caso de nuestra Región,
la política liberal promovida por la Ley del Suelo, de 2001,
que ha convertido a la Región de Murcia en un verdadero “festival
del ladrillo”. Si, por un lado, el ciudadano medio lo tiene
cada vez más difícil para comprar una vivienda, por
otro lado, no dejan de prosperar los macrocomplejos urbanísticos
de lujo, los llamados resorts.
El resultado, claro está,
se traduce en el grave incumplimiento del final de este artículo
47: “La comunidad participará en las plusvalías
que genere la acción urbanística de los entes públicos”.
Esto no es así, las plusvalías van a parar a las promotoras
y no a los ayuntamientos, acelerándose de este modo la gran
paradoja de nuestros días: cuantas más casas se construyen,
mayor es el número de viviendas vacías y mayores son
sus precios. Esta deformación se demuestra con un dato: en
España hay tres millones de viviendas de segunda residencia,
y lo que es peor, otros tres millones de viviendas deshabitadas
sobre un total de 23 millones. Hay que recordar que el artículo
33 de la Constitución reconoce la prioridad de la utilidad
pública o el interés social por encima de la propiedad
privada, lo cual cuestiona seriamente la legitimidad de poseer viviendas
totalmente vacías (normalmente, a la espera de ser revendidas).
Frente a esta situación,
desde la Asamblea exigimos una urgente intervención de los
poderes públicos en la corrección de estas deformaciones
económicas y sociales, mediante la creación de una
Agencia publica que controle el cumplimiento efectivo del artículo
47 de la Constitución, gestionando un parque público
de viviendas (en propiedad o alquiler), presionando fiscalmente
las viviendas vacías, permitiendo una participación
ciudadana con derecho a veto, garantizando un equilibrio entre los
precios de la vivienda y los salarios de los trabajadores, etc.
Con todo esto, la Asamblea de
Murcia por una Vivienda Digna nace con una intención doble.
Por un lado, investigar e informar a los ciudadanos sobre las causas
históricas que explican coherentemente por qué la
vivienda se ha encarecido de forma injustificada. Es decir, promover
un espíritu crítico en la población que genere
una situación de conciencia colectiva. Por otro lado, estimular
a la sociedad civil para que participe activamente en diversas acciones
y movilizaciones que reivindiquen el cumplimiento efectivo de un
derecho reconocido por la Constitución. Esto es, canalizar
y organizar un sentimiento colectivo y latente de injusticia y usurpación.
Con nuestro apoyo a las
concentraciones convocadas, la Asamblea de Murcia por una Vivienda
Digna pretende fortalecer el espacio de debate y de acción
mediante mecanismos plurales de participación, así
como estrategias consensuadas destinadas a la información
y concienciación de la sociedad murciana. Por ello, trabajamos
para fomentar una opinión pública crítica y
activa, por medio de conferencias, festivales, concentraciones,
etc. Con ello pretendemos contribuir en la construcción de
una Sociedad de la Información y el Conocimiento, dinamizada
por la cultura y la ciencia, la investigación y el desarrollo,
capaz de proponer alternativas a las políticas actuales de
hormigón y ladrillo, cómplices de la actual macroespeculación
y del incumplimiento del artículo 47 de la Constitución.
Esta esperanza constituye el anhelo último de la Asamblea
de Murcia por una Vivienda Digna.
Alejandro Moreno
Lax.
Miembro de la Asamblea de Murcia por una Vivienda Digna.
http://murcia.vdevivienda.info/
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