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CULTURA |
(La Opinión, 10-11-07)
El viernes 2 de noviembre pudimos
ver en el programa "Versión Española" la
película titulada "La Noche del Hermano" (2005)
de Santiago García de Leániz y producida por Icíar
Bollaín, película rodada íntegramente en la
Región de Murcia. El director ha hablado del espacio por
él elegido de la siguiente forma: “Luego fui descubriendo
en ese escenario otras claves que pedía la historia, como
el agua o la escasez de ella, el vergel próximo al desierto,
la arcadia del mundo rural lindando con la inmediatez del urbanismo
moderno y desaforado, el silencio y el ruido. También había
algo en ese paisaje que entroncaba con mi admiración por
aquel cine que buscó y echó sus raíces en territorios
de luz, en ese caso hacia el Oeste y en donde también, como
en éste, crece la flor del cactus”. Según los
créditos de la película, colaboró la Comunidad
Autónoma de la Región de Murcia, pero después
de su estreno en San Pedro del Pinatar se evitó cualquier
tipo de repercusión mediática. El escenario, principalmente
el Valle de Ricote y la costa, es la base para la tragedia, pero
subyace el deseo del protagonista de huir del campo en el que nació
y vender, fuertemente acosado, las tierras a unos oscuros promotores.
Es posible que no gustara cómo se trataba a la Región
de Murcia y por ello haya sido aquí ninguneada.
Sin embargo, el abandono y venta de estos campos
y huertas empieza a no ser la única opción para una
parte de la juventud actual. El fenómeno de los Neorurales
está entrando con fuerza, como sucedió hace unos años
en otras comunidades autónomas. Son jóvenes que se
dedican a la agricultura ecológica, al agro-turismo, granjas-escuela,
etc., transformando las viejas explotaciones agrarias con una nueva
orientación más diversificada que ofrece indudables
ventajas comparativas en términos de rentas, comercialización,
oportunidades, etc., y que supone además contemplar nuestros
campos y huertas de otra forma, adjudicarles otras denominaciones
y usos, que no sólo sean “solares”, que también
sean oportunidades para vivir y convivir con la tierra.
Desde la década de los ochenta del pasado
siglo, la Comisión Europea de Agricultura y Desarrollo Rural,
consciente del abandono del medio rural fijó los temas prioritarios
para los programas LEADER: valorización de los recursos naturales
y culturales, incluidos los de las áreas de interés
comunitario; mejora de la calidad de vida en las zonas rurales;
valorización de los productos locales, en particular facilitando
el acceso al mercado de las pequeñas estructuras de producción
mediante actuaciones de tipo colectivo; utilización de nuevos
conocimientos y tecnologías para incrementar la competitividad
de los productos y servicios de las áreas rurales. De esta
forma se inició la restauración de antiguas viviendas
tradicionales para convertirlas en alojamientos rurales, se emprendieron
la creación de los mercadillos artesanales de los fines de
semana, se apoyaron las industrias tradicionales relacionadas con
la artesanía y la agricultura, revivieron las prácticas
menos conocidas y las fiestas populares. De aquella época
son las jornadas de Artes y Costumbres Populares, los primeros artículos
dedicados a la etnografía, la gestión de los recursos
por agentes de desarrollo local- ahora llamados de desarrollo rural
y que prácticamente han desaparecido en nuestra región-,
también se crearon las primeras becas de etnografía,
había un verdadero interés por conservar la arquitectura
tradicional mediante su cambio de uso y un empeño –al
menos en el discurso- por desarrollar las comarcas íntegramente.
A mediados del mes de septiembre, el consejero
de Agricultura y Agua, durante la inauguración de la exposición
dedicada al programa LEADER, dijo que en la Región la iniciativa
beneficia a 30 municipios con una población de 227.081 habitantes
y se desarrolla a través de cuatro grupos de acción
local, localizados en el Noroeste, Río Mula y pedanías
Altas de Lorca y Sierra Espuña; el Nordeste; la Vega Media;
y Campo de Cartagena ( de las iniciativas de este último
grupo aún no tenemos conocimiento), dijo que cuenta con una
inversión de 73'7 millones de euros, se han atendido en la
Región 756 proyectos relacionados con el turismo rural, la
producción tradicional agraria, y las pequeñas empresas
agroalimentarias y de artesanía, entre otros. Además
se han creado 650 puestos de trabajo y se han consolidado 654 empleos.
Supongo que se refiere a todas estas iniciativas, desde su creación:
Leader I que marcó el inicio de una nueva concepción
de la política de desarrollo rural basada en un enfoque territorial,
integrado y participativo; Leader II que extendió aun más
el planteamiento de Leader I, concediendo particular importancia
al carácter innovador de los proyectos; finalmente el Leader+
que mantiene su función de laboratorio para fomentar el descubrimiento
y la experimentación de nuevos enfoques de desarrollos integrados
y sostenibles que influyan en la política de desarrollo rural
en la Comunidad, completándola o reforzándola.
Espero que tanta ilusión por conservar
el mundo rural y a sus gentes incluya la recuperación del
patrimonio arquitectónico vernáculo como son los molinos,
norias, almazaras, hornos, casas cuevas, viviendas tradicionales,
hormas de piedra seca, cucos, pozos de nieve, lavaderos, palomares,
en una palabra: el paisaje. De todas formas creo que quien de verdad
está recuperando este patrimonio son los jóvenes neorurales,
esa tercera generación que ha vivido fuera de la Región
y han decidido volver porque, tras muchas experiencias metropolitanas,
han apostado por el medio rural y lo están consiguiendo.
Tal vez, sin que sea una idea romántica, lo rural no sólo
pertenezca al pasado y a un presente en retirada.
Si desean un ejemplo, les invito mañana,
domingo 11, en el Huerto Pío de La Unión a la Jornada
de Puertas Abiertas de la Fundación Sierra Minera para celebrar
la restauración de una noria de sangre.
Caridad de Santiago Restoy
Miembro del Foro Ciudadano de la
Región de Murcia
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