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DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN |
( MURCIA CONFIDENCIAL, 19-12-06)
(articulo referente a la presentación pública
de: El otro estado de la Región .Informe 2006 )
Si
las elecciones son siempre en cierto modo el momento constituyente
de toda sociedad democrática, en el que la voluntad soberana
del pueblo resuelve y decide, con arreglo a las leyes, sobre quienes
y con qué proyecto han de conducir su gobierno para una nueva
etapa, y si una democracia es tanto más sólida cuanto
más informados y conscientes son sus ciudadanos sobre su
situación y sus necesidades, tanto personales como colectivas,
nadie podrá dudar de la oportunidad del nuevo informe que
acaba de publicar el Foro Ciudadano sobre la situación de
la Región de Murcia a seis meses de unas elecciones locales
y regionales.
El valor de este singular estudio – El
otro estado de la Región .Informe 2006- va, no obstante,
mucho más allá da la coyuntura electoral. Se trata
del único trabajo de conjunto, independiente de cualquier
obediencia o servidumbre pero ajeno igualmente al falso mito de
la neutralidad, realizado con el máximo rigor y plena libertad
por un amplio y plural equipo de redactores (unos cuarenta reconocidos
profesionales, investigadores e intelectuales), que proviene por
tanto de la propia sociedad civil, y que nos proporciona una muy
completa radiografía de la realidad regional.
Su publicación, autofinanciada por el
Foro Ciudadano con sus propios recursos y la venta de los ejemplares
del Informe- una cuidada edición realizada en colaboración
con Diego Marín- viene a dar continuidad al trabajo de similares
características aparecido por vez primera en 2003, cuyos
datos y conclusiones sirven de referencia y contraste para este
segundo de 2006, permitiendo así un análisis preciso
y ajustado de la evolución de la región en esta secuencia
temporal.
El escaparate de autocomplacencia en que se
mira cada día el gobierno regional y en el que a través
de su aparato de propaganda pretende que nos veamos reflejados también
los ciudadanos, salta hecho añicos cuando se le confronta
con las evidencias que desvela, a partir de fuentes de datos incontestables,
este informe. Es el maquillaje de desinformación, mentiras
y ocultación, simple pero eficaz, con que se ha venido encubriendo
una y otra vez la realidad en estos largos años de gobierno
del PP el que se desvanece como el humo para dejar paso a un retrato
tanto más verdadero cuanto embarazoso e indisculpable.
Por que lo que se descubre entonces nítidamente
es aquello que busca enmascarar el cada vez más agotado discurso-pantalla
del agua negada y de los demás supuestos agravios del gobierno
de Madrid, de los espejismos del fulgurante dinamismo económico
que estaríamos viviendo, del perverso abuso retórico
sobre la falaz sostenibilidad ambiental del modelo murciano, o del
tan radiante como inverosímil porvenir que nos promete el
Horizonte 2010.
Se ponen ante nosotros las pruebas que demuestran
el irresponsable e insostenible neodesarrollismo que sacude el territorio
murciano, el criminal sacrificio de nuestro patrimonio cultural
y ambiental como consecuencia del estallido de la bomba inmobiliaria
que ahora sufrimos y que lamentarán amargamente las futuras
generaciones de murcianos, puesto al servicio de los intereses de
unos pequeños grupos –verdadera oligarquía política
y económica- que una vez más en nuestra atribulada
historia saben hacer prevalecer sus intereses bajo el disfraz de
la defensa de los intereses generales de la sociedad.
Podemos comprobar como el camino emprendido
no nos permite, además, reducir el diferencial de riqueza
que nos separa históricamente del promedio español:
el tan cacareado crecimiento del PIB regional no se traduce en el
PIB per cápita, que retrocede relativamente (entre 2000 y
2005 hemos perdido 8 décimas, colocándonos en el 83,1
de la media nacional), ni mejoran los salarios (los segundos más
bajos de los españoles), y aunque ha aumentado el empleo,
las cifras de economía sumergida (con fraude y sin derechos),
y de la temporalidad y precariedad laboral son las peores de España.
La pobreza alcanza a uno de cada cuatro murcianos – un 24,5%,
lo que supone un 4,6% más que el promedio nacional- y se
calcula en 24.000 las personas que en la región sufren pobreza
extrema.
Y se consagran al mismo tiempo las desigualdades
internas: a comienzos de 2006 éramos la comunidad con mayores
diferencias de renta entre los que más y menos tienen ; las
desigualdades de género persisten en todos los ámbitos,
como también se mantienen las relacionadas con la edad (la
emancipación de los jóvenes no deja de retrasarse
como consecuencia de los bajos e inestables ingresos y del meteórico
aumento del precio de la vivienda), o con la condición de
inmigrante (ese importante sector de población regional que
se quiere productivo pero sujeto a un estatuto de infraciudadanía
y vulnerabilidad).
También se muestra la subsistencia de
las inequidades culturales y educativas. El Informe ofrece los datos
inequívocos del retroceso del sistema educativo murciano
(aumento del fracaso escolar, incremento del abandono escolar temprano,
retrasos de la tasa de idoneidad, descenso de los alumnos que completan
la enseñanza primaria y la tasa de graduados de ESO y Bachillerato,etc.
). Se aportan, finalmente, los datos y reflexiones que establecen
la ausencia de un proyecto cultural para la región y nuestra
posición postrera en prácticamente todos los indicadores
culturales; se revisa la situación de los medios de comunicación,
la renuncia a unos medios públicos de calidad e independientes
y la gravedad de las decisiones relacionas con las concesiones de
canales de televisión digital; nuestras diferencias negativas
en materia de salud, las debilidades de nuestro sistema de servicios
sociales, etc.
Todo ello como causa y consecuencia ,a un tiempo,
de un modelo de democracia débil e inacabada, con baja participación
y articulación de la sociedad, lo que está en la génesis
de la emergencia del nuevo ciclo de intensa corrupción política
que ahora sólo empieza a vislumbrarse en una región
que se ha comportado políticamente estos años como
la más conservadora de España, pero que al mismo tiempo
ofrece ya en estas vísperas electorales síntomas claros
–desde ámbitos tanto políticos como sociales-
de querer salir de esta situación .
Patricio Hernández Pérez
Miembro del Foro Ciudadano de la Región de Murcia.
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