DOCUMENTOS - ARTÍCULOS DE OPINIÓN

DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN

"NACIONALISMO Y TROYANOS"
José Daniel Espejo

(La Opinión, 19-1-08)

Jose Daniel EspajoPermítanme que me ponga un poco purista geek, pero es que los nacionalismos no son, según el tópico periodístico, “virus que se propagan rápidamente”. Con el diccionario del informático pedante en la mano, técnicamente un nacionalismo es más bien un troyano, esto es, código malicioso que se introduce en nuestro ordenador con la misión de abrir puertas de entrada a otros peligros, es decir, a los verdaderos virus.

¿Por qué? Bueno, en realidad, la exaltación mítica del terruño y la desconfianza hacia el vecino que conforman cualquier nacionalismo no son en sí problemas demasiado graves. Tal vez suponen un límite autoimpuesto al desarrollo personal, es verdad. Tal vez tienen un efecto distorsionador que nos impide captar el mundo que nos rodea en toda su riqueza, y seguramente, como advertía Javier Marías en su inolvidable artículo sobre El mundo de George Apley, de Mankiewicz, son un primer paso para seguir organizando el universo en un nosotros cada vez más reducido y asfixiante y un ellos más y más numeroso, temible e ignoto donde, además, los nacionalistas son siempre los demás. Pero reconozcámoslo: hay disfunciones mentales mucho peores. Con ésta, mal que bien, puede uno arreglárselas toda la vida.

El problema radica en lo otro, es decir, los auténticus virus fanáticos que se cuelan, bajo señuelos con forma de banderita, en los sistemas desprotegidos por el troyano que les acabo de describir. No es en absoluto una casualidad que la ley que legitimó en Estados Unidos la omnipotencia y opacidad de las agencias de seguridad, el espionaje indiscriminado contra la población civil y la detención ilegal de extranjeros (como en Guantánamo) se llamase Patriot Act: con ese nombre y en octubre de 2001, alzar la voz contra semejante dislate equivalía en ese país a traicionar a la patria, y fue aprobada con amplia mayoría en ambas cámaras, con las tristes consecuencias que todos conocemos.

Como pueden ustedes imaginar, no es necesario irse tan lejos para encontrar ejemplos: para esos otros patriotas (literalmente en euskera: abertzale), el asesinato en Barajas, hace poco más de un año, de los obreros ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio no fue tal, sino daños colaterales por los que no parece necesario disculparse. ¿Aprendiendo de los muy patrióticos portavoces del Mossad, tal vez? ¿Qué lleva a una persona a justificar algo así, por qué puerta medio abierta del cerebro se cuela la idea de que dos personas pueden ser asesinadas por el sólo crimen de estar durmiendo en un aparcamiento y que sus muertes van a contribuir a no sabemos qué movimiento de liberación nacional? Fue el golpe de gracia al último proceso negociador, en que tantos habíamos depositado tantas esperanzas, y entre los culpables están estos troyanos que actúan en secreto en la cabeza de muchos.

Un claro síntoma de la visita de los virus consiste en violentos brotes esquizoides: de repente, los periódicos parecen estar llenos de noticias apocalípticas sobre el tamaño de la bandera en la plaza de Colón y en el ayuntamiento de Azpeitia, los partidos de la selección catalana de hockey sobre patines y la campaña internacional contra Fernando Alonso. En este avanzado estadio de la infección, es inútil tratar de arrancar otros programas, y el trabajo pendiente sobre temas como inmigración, globalización, medio ambiente, justicia social, urbanismo o ayuda al desarrollo desaparece limpiamente de los discos duros.

¿Y en Murcia? Tradicionalmente nos han defendido de los nacionalismos cierta modestia y el muy huertano recurso al déjate de capullás. En los últimos tiempos, sin embargo, se están detectando vulnerabilidades. Un caso típico de infección por nacionalismo hidráulico se produce al abrir un correo electrónico con asunto “Agua para todos”. A partir de ese momento, el fondo de escritorio se vuelve de color de rosa y el portador empieza a extender la epidemia reenviando a toda la libreta de direcciones mensajes del tipo “la gestión de los recursos hidráulicos en la Región es la mejor del mundo”, “el agua sobra en toda España y no se nos envía por envidia” o “los campos de golf no consumen agua”. Las proclamas no resisten el menor roce con la realidad, pero ya se encarga el troyano de mantenernos demasiado ocupados. Y ahora que ya conocen la diferencia entre tirios y…, digo entre un troyano y un virus, sólo me queda recomendarles que protejan su sistema y que nunca abran archivos adjuntos a mensajes de procedencia dudosa. Es más, si ven banderitas o lemas patrióticos, borren todo inmediatamente. Su procesador se lo agradecerá¡

José Daniel Espejo
Miembro del Foro Ciudadano de la Región de Murcia.

http://josedanielespejo.blogspot.com

 

 
© Foro Ciudadano