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DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN |
(La Opinión, 28-6-08)
Llámenme
paranoico si quieren, pero con el alza del modelo bipartidista percibo,
en paralelo, un alza del modelo futbolista a la hora de
entender la actualidad política y económica. Para
demostrar que no estoy loco he realizado el siguiente experimento:
me he acodado en la barra de un bar y he pronunciado en voz muy
alta la palabra crisis. A continuación he pagado el cortado
y me he transformado en un ectoplasma, a fin de escuchar sin ser
visto, por entre la parroquia.
Inmediatamente, el noventa por
ciento de los parroquianos se ha puesto a vilipendiar a Zapatero,
a Pepe Blanco, a Rubalcaba y a Moratinos, el primero por tener la
culpa de todo, el segundo por ser tonto, el tercero por miembro
del comando Vizcaya y el cuarto por su pertenencia a las FARC, Hamás,
el Partido Comunista de Cuba, Hezbolá, Sendero Luminoso y
Al Qaeda. Sentadas en la mesa de la esquina, dos chicas con gafas
de pasta murmuran tapándose la boca: la culpa de todo, según
ellas, es del valcarcelato, de Morales, de Martínez Andreo,
de García Madrid, de Acebes, de Zaplana, de Aznar y de Esperanza
Aguirre. Luego pasan a comentar la penúltima deserción
en las filas del PP, con visible solaz (pero sin quitarse la mano
de la boca, ni de cambiar de tema cuando pasa por al lado el camarero).
Resuelta así la crisis
económica, la parroquia va recuperando la tranquilidad y
se pone a hablar de fútbol. Es decir, sigue hablando de fútbol.
Por mi parte, y dado que ya he demostrado que no estoy loco, me
meto en el cuarto de baño y vuelvo a materializarme. Fin
del experimento.
Quod erat demonstrandum que
la política nacional ha entrado en la fase futbolística
del y tú más. La culpa del paro, el precio del gasóleo,
el estallido de la burbuja inmobiliaria y la inflación es
exclusivamente del Gobierno de la nación, o del regional.
En este universo paralelo en que España (o Valcárcel)
puede influir en el precio del barril Brent, neutralizar el desastre
financiero subprime o mantener a raya la subida de los alimentos
veo, evidentemente, mucho bipartidismo y pocas ganas de calentarse
la cabeza (en suma mucha política-fútbol), pero también
lo que Debord llamó para siempre la sociedad del espectáculo,
la sustitución de la realidad por una representación.
Fuera de esta representación, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria
tiene causas y responsables (remitámonos en este sentido
a los abundantes documentos aportados, desde hace años, por
el Foro Ciudadano, sin necesidad de bola de cristal); dentro, culpables:
los otros, el enemigo, siempre y sin necesidad de documento alguno.
Fuera, la pedestre solución a la crisis constructora bosquejada
por Zapatero, consistente en licitar por vía urgente obra
pública y potenciar la V.P.O., provoca críticas, la
más obvia que semejante paquete de medidas se anunció
¡en febrero de 2008!; dentro, insultos, o bien adhesiones
incondicionales. Del mismo modo, el AVE no termina de llegar a Murcia
o bien porque Zapatero nos lo niega (porque somos del PP) o bien
porque Válcarcel es un arrogante (ya que a Alicante sí
va a llegar). Lo mismo con el aeropuerto y con las desaladoras.
O merengue o polaco, no hay más: el debate de si son éstas
las inversiones que más necesita la Región en estos
momentos queda para el míster, que es el que entiende.
Una de las consecuencias
más penosas de esta reductio ad absurdum se puede expresar
mediante un símil, cómo no, futbolístico: que
la mezquina alegría de ver a tu eterno rival empatar en casa
ante un recién ascendido (por ejemplo) alivia o hace desaparecer
el problema de que uno lleva diez años sin pasar de cuartos
en la Champions, también por ejemplo. Y en Europa precisamente
nos están lloviendo chuzos de punta: en primer lugar, la
política de tipos del BCE, causante del estrangulamiento
económico y desventaja cambiaria de los países del
sur y el este, como foco de desigualdad intracomunitaria; en segundo,
la terrible reforma universitaria que se nos impone desde Bolonia,
que concibe una universidad como una unidad de negocio, y en último
(but not least, digamos), las políticas antiinmigratorias,
que proponen que cada miembro fronterizo abra pequeños Guantánamos
para la detención ilegal ¡de hasta dieciocho meses!
de migrantes a la espera de repatriación. Todo esto está
muy bien, dirán los futboleros, pero déjame que vea
el final del partido, que va el Barça 1-1 con el Espanyol
en su casa. ¿O era que está Iñaki comentando
la última de Juan Costa? - Y tú más. -
Y tú más. - Y tú más. -Y tú más.
Por favor, señoras y señores: quítense la bufanda,
que nos jugamos la Eurocopa.
José Daniel Espejo
Miembro del Foro Ciudadano de la Región de Murcia.
http://josedanielespejo.blogspot.com
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