DOCUMENTOS - ARTÍCULOS DE OPINIÓN

JUSTICIA Y DERECHOS

"EL AVANCE IRRENUNCIABLE DE LOS DERECHOS HUMANOS"
(60º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)
Teresa Vicente Giménez

(La Opinión 6-12-08)

Teresa VicenteEl sentido progresivo de interdependencia y los pronósticos alarmantes sobre la seguridad de la humanidad y la vida sobre la Tierra tal como la conocemos son un fuerte impulso para la acción conjunta, ya que los problemas hoy día no se pueden resolver de forma aislada. En este sentido, la actual crisis global nos ofrece una oportunidad histórica de transformación, una ocasión única para redefinir el modelo de desarrollo económico mundial, en aras de un reclamo de justicia social y ecológica.

El fracaso del imperialismo financiero junto con su estrategia depredadora y bélica han convertido la globalización en un proceso económico devastador que ha llenado el mundo de miseria ecológica, social y cultural. Ahora, el fundamentalismo del mercado, que negó el papel del Estado, nos sitúa en una crisis económica global, y pide que se trasladen fondos públicos a la banca para salvar a los culpables de la barbarie, lo que implica un grave retroceso para los derechos humanos.

Los derechos humanos, como instrumentos de paz y como exigencias materiales de justicia, son el más valioso patrimonio de la humanidad, por ello, su defensa y respeto ha de ser garantizada por el Estado de Derecho, no puede dejarse en manos del mercado. El modelo económico neoliberal desordenado y desterritorializado, al que hemos dado el mando, se ha traducido en una pérdida de soberanía del Estado de Derecho, y en una pérdida de efectividad del Estado Nación ante el problema de la gobernanza global. Hay que aspirar a una gobernanza global responsable que hoy en día está en manos de instituciones neoliberales como el FMI o el BM, a pesar de que las lideran socialdemócratas, o de organizaciones como la ONU, que deberán democratizarse profundamente y acabar con el derecho de veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia) que son los mayores productores de armas, de la UE una unión que no es una construcción política sino una construcción económica neoliberal o el TPI, que aún no ha sido reconocido por el imperio.

Mientras los líderes mundiales se reunen para salvar el sistema y preparar un nuevo plan para afrontar la crisis de los ricos dentro del mismo modelo económico, nace una conciencia colectiva que se enfrenta al modelo de desarrollo económico capitalista que intentan vendernos como progreso, en pos de un nuevo significado del progreso como desarrollo humano sostenible en sentido social y ecológico, que renuncia a que la Riqueza Mundial continúe creciendo a costa del medio ambiente y de la fractura social que provoca, e impulsa un nuevo modelo que se aproxime a la idea de sostenibilidad, aprovechando el desafío de la actual globalización para hacer prosperar una idea de riqueza y de progreso que tenga como finalidad satisfacer las necesidades vitales y las capacidades de las generaciones presentes y futuras, y respetar la sostenibilidad de la vida en la Tierra.

Los derechos humanos han sido creados para la paz y el desarrollo de la humanidad, un concepto que se amplia al de desarrollo sostenible para enfrentarse al concepto de crecimiento económico que mide el progreso de una sociedad a través de su avance en términos del incremento de la renta per capita y del crecimiento del PIB, que incluye como medida de éxito de un país, y entre sus partidas más honerosas, al armamento -la inversión en armas llega a los 3 mil millones de dólares al día-, sin tener en cuenta la pobreza, la evolución del empleo, la desigualdad, o el deterioro ecológico que provoca en nuestro planeta.

La construcción de la Justicia ha de asumir la inclusión social y la integridad ecológica como una medida básica de legitimidad en el siglo XXI, porque construir un mundo sostenible en sentido social y ecológico para nosotros y las generaciones futuras, en paz y sin pobreza, es posible, y es necesario como avance irrenunciable para la defensa de los derechos humanos en la amplitud histórica que hoy les corresponde. Este desarrollo y amplitud de la Justicia se concreta en el continuo suceder de las generaciones de los derechos humanos, y muestra hoy una tercera/cuarta generación de derechos llamados derechos de solidaridad, entre los que se encuentra el derecho a la paz y los derechos ecológicos.

En el siglo XXI, la pobreza, la guerra y la destrucción ecológica es un retroceso cultural grave e inaceptable, porque hoy en día, por primera vez en la historia de la humanidad, contamos con los recursos económicos, técnicos y humanos para su solución.

Es ahora, ante el reto del cambio global -el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el aumento de la pobreza en el mundo, la creciente fractura social, el armamento del planeta- cuando el modelo económico es violentamente cuestionado porque hemos entrado en una nueva era, la era de convertirnos en ciudadanos planetarios donde los derechos universales de los seres humanos sean también derechos del planeta, y donde la conciencia y la ciencia del siglo XX dé un giro en el pensamiento que nos devuleve a nuestro ser primigenio en el mundo, pasando de una conciencia fragmentada a una ciencia compleja abierta a la naturaleza y a nuestra identidad como sujeto.

Teresa Vicente Giménez, Profesora de Filosofía del Derecho de la UMU.
Miembro del Foro Ciudadano de la Región de Murcia .

 

 
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