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ECONOMÍA Y TRABAJO

"AGUIRRE DESTAPA SUS CURVAS… Y SU TIPO" José Roberto Barrilado Martínez
(La Opinión, 1-12-07)

EHace unos días me levanté, arranqué mi coche y puse la radio mientras me dirigía un día más al trabajo. En las ondas, Esperanza Aguirre vendía en una entrevista las bondades de las rebajas fiscales, y para ello, no dudó en invocar a la famosa curva de Arthur B. Laffer. Según Aguirre, las rebajas fiscales hacen aumentar la actividad económica y la recaudación impositiva, de forma que estimaba que el efecto de esta medida supondría para las arcas nada más y nada menos que 35 millones de euros extras.

No pude evitar que un escalofrío recorriera mi cuerpo. Si el señor Laffer hubiera intuido la forma en que su teoría sería mancillada por Aguirre, quizás hubiera decidido dedicarse a cualquier otra cosa que no fuera la noble ciencia económica. De hecho, la curva de Laffer es básicamente una “U” invertida que nos dice que en cualquier economía el hecho de aumentar los tipos impositivos hace que la recaudación aumente sólo hasta un determinado punto, a partir del cual, sucesivos aumentos harán caer la recaudación, debido al efecto desincentivador de la actividad económica, así como a la aparición de economía sumergida. Por lo tanto, afirmar que una rebaja fiscal aumenta la recaudación es afirmar que nos encontramos en el tramo decreciente de la famosa curva. Desgraciadamente, ningún economista conoce cuál es el tipo óptimo que maximiza la recaudación, y la señora Aguirre tampoco. Sin embargo, España, con una presión fiscal que supone el 36% del PIB, 4 puntos por debajo de la media comunitaria, es poco sospechosa de situarse en dicho tramo.

Estas palabras me hicieron por otra parte rememorar la reforma del IRPF que el Partido Popular lanzó en 1998 y que rebajó los tipos marginales máximos, que pagan las rentas más altas, 8 puntos porcentuales (del 56% al 48%), mientras que los mínimos, que pagan las rentas más bajas, cayeron tan sólo dos puntos (del 20% al 18%). En otras palabras, migajas para los pobres y suculentos beneficios para los más adinerados. De esta manera, todos acabamos como el viejo Lázaro de Tormes: cornudos, aunque contentos. Otra reflexión afloró en mí, acerca de lo fácil que es predicar afirmaciones gratuitas en nuestro país cuando se trata de hablar de economía.

En Murcia tampoco andamos escasos de discípulos de Hayek y Friedman. Uno de ellos es José Antonio Ruiz Vivo, viceportavoz del grupo parlamentario popular y también gran aficionado a realizar imaginativas declaraciones. Hace un par de semanas se jactaba ante los medios de “la acreditada y solvente trayectoria que el Gobierno Regional tiene en su disposición en cuanto a medidas destinadas a conseguir que los jóvenes murcianos accedan a una vivienda digna”. Sin embargo, la realidad murciana en materia de vivienda es bastante más triste:

Desde 1995, año en el que la VPO construida en la Región suponía el 45% del total, hemos pasado al 3% en el último año. Además de poca, debemos recordar que la adjudicación de ésta queda en manos de los promotores privados, por lo que los procesos de entrega pueden ser calificados de todo menos de transparentes. Hablemos ahora del Plan de Vivienda Joven de nuestra comunidad que según Ruiz Vivo tan “excelentes resultados viene dando”. Dicho plan consiste básicamente en un tipo de interés preferencial de Euribor + 0,50%, con una comisión única del 0,45% y una reducción del 90% en el impuesto de actos jurídicos documentados. No es necesario ser un mago de las finanzas para encontrar una entidad financiera que nos ofrezca unas condiciones más atractivas.

Otro dato a tener en cuenta: en la Región de Murcia sólo se desarrollan el 61% de las actuaciones contempladas en el Plan Nacional de Vivienda 2005-2008, mientras que la media de cumplimiento para el resto de comunidades es del 115% y alguna incluso llega al 159%. Marcos Nogueroles, Director General de Urbanismo y Vivienda dice que no hay que alarmarse porque según él, “el Plan de Vivienda no es ambicioso ni las medidas generosas”. ¡Pues menos mal, oiga, no quiero yo ni pensar si el dichoso plan fuera ambicioso en qué nivel de cumplimiento andaríamos!

Otro de los proyectos estrella del señor Nogueroles para solucionar el problema de la vivienda en Murcia es la nueva figura de la VPPL (Vivienda Protegida de Precio Limitado). Esta figura pretende incrementar el precio tasado de la vivienda protegida en un 40%, y dar una subvención directa de 2.000 € al promotor por cada vivienda construida, con objeto de que su construcción sea más atractiva a éstos. Vista la actual deriva del mercado inmobiliario español, no es descabellado rebautizarla como Viviendas de Protección de Promotores Ladrones, porque deben ustedes saber que reduciendo los márgenes de beneficio del 30% o 40% actuales a un aceptable 5% y adquiriendo la Administración suelo rústico a su justo precio, como posibilita la actual ley del suelo, sería posible construir viviendas en nuestra Región por 80.000 €; pero, ¿a quién interesa esto?

Por si no tuviéramos suficiente con la política de nuestros gobernantes regionales, el ex-ministro Arias Cañete, ahora portavoz de economía de los populares, anuncia un boicot de sus comunidades a las ayudas estatales al alquiler porque, según él, es imposible aplicarlas a partir de enero. Perdonen mi atrevimiento, pero si el señor Arias Cañete intentara dedicar a la aplicación de las ayudas la mitad de la rapidez con la que le recordamos devorando pepitos de ternera por toda nuestra geografía, antes de Pascuas todo joven tendría sus 210 € en el bolsillo.

Por cierto, la ocurrencia de la VPPL a la que hacíamos arriba referencia no es ni mucho menos nuestra: la hemos importado de la Comunidad de Madrid, que es, por cierto, la única comunidad autónoma de España junto a la Región de Murcia donde aún no se ha adaptado la Ley de Dependencia al ordenamiento regional, impidiendo así que las ayudas comiencen a llegar a nuestros dependientes. Esperanza sigue sentando cátedra, y en Murcia seguimos cornudos, aunque eso sí, contentos.

José Roberto Barrilado Martínez. Miembro de Foro Ciudadano de la Región de Murcia.

 

 
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