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ECONOMÍA Y TRABAJO |
(La
Opinión, 10-3-2007)
Los
mejores acuerdos son los que nacen del conflicto laboral, los que
nacen del consenso continuo tienden a morir por conformismo a largo
plazo. La sobredosis siempre es mala.
El conflicto laboral que viven
los ayuntamientos de Murcia y Cartagena, y que podrían extenderse
a otros municipios, no tienen visos de terminar, los ánimos
de los convocantes no decae, los intentos de la corporación
de politizar el conflicto, han pinchado en hueso, y por tanto, se
nos presentan unas interesantes jornadas, donde se pondrá
a prueba nuevamente no solo la capacidad negociadora de ambas partes,
sino la paciencia del ciudadano, no solo de a pie, sino de coche,
principalmente.
No se quien ganará esta
negociación, lo que si es seguro es, quien va a perder, pues
ahora mismo, a ojos de la sociedad, está perdiendo la dignidad
del empleado público y sobre todo, se están perdiendo
horas de trabajo de una parte de la ciudadanía, por lo tanto,
es necesario que no se siga negociando y hablando solamente de retribuciones.
Las organizaciones sindicales,
deberían empezar a poner sobre la mesa otras cuestiones junto
a las retributivas, reducción de la jornada de trabajo, participación
en la prevención de riesgos laborales (una lacra en esta
sociedad, incluido las administraciones), creación y participación
del observatorio sobre las privatizaciones de servicios municipales,
cogestión en la organización del trabajo, participación
en la gestión de la externalización de servicios,
conciliación de la vida familiar, participación en
la gestión pública, apostar por la carrera profesional
y administrativa de los empleados públicos, y sobre todo,
ambos ayuntamientos tienen una deuda pendiente con la temporalidad.
Las administraciones en general, pero sobre todo las locales en
particular tienen un índice de temporalidad por encima del
30%, y los datos históricos nos dicen que dicha tendencia,
salvo que se adopten políticas concretas, irá en línea
ascendente.
Los ayuntamientos por su parte,
deberían apostar claramente por una gestión pública,
pero si su decisión es seguir apostando por gestionar desde
lo privado un servicio público (y que han demostrado su nefasta
gestión) tendrían que asegurar el dar participación
a los trabajadores en la empresa, las propias corporaciones tendrían
que ser las primeras interesadas en dignificar al empleado público,
a desenterrar su política de conmigo o contra mi, a fomentar
la carrera profesional, lejos de títulos y amigos, a respetar
las decisiones de sus técnicos y dejarles trabajar con libertad,
a dar participación en la formación, a no mentir sobre
sus retribuciones, o a no airear que algunos de sus servicios bastante
cobran por que están todo el día de brazos cruzados
(espero que lo que dijo la concejala de personal no sea un llamamiento
a pirómanos para que algunos trabajen mas) a un aumento de
las retribuciones justas e igualitarias, y sobre todo, a hacerles
partícipes de la cogestión.
No tiene ningún sentido
por ejemplo, que la policía local, dependiendo del municipio
en el que trabajen, pero realizando el mismo trabajo, tengan retribuciones
dispares, como tampoco que la corporación anuncie a bombo
y platillo la contratación de una empresa para que busque
soluciones al desastre circulatorio que hay, que pasa, ¿no
hay técnicos cualificados entre los 2.500 funcionarios, para
realizar el estudio el propio ayuntamiento?.
En los próximos meses,
se va a aprobar (eso si, con veinticinco años de retraso)
por las Cortes Generales, el Estatuto Básico del Empleado
Público, y aquí disponen las administraciones y sindicatos
de una herramienta magnifica para llevar a cabo un verdadero proceso
de negociación. Si ahora no aprovechan esta oportunidad,
dentro de unos meses, tendrán obligatoriamente, que volver
a sentarse para negociar de nuevo sus condiciones laborales, en
temas tan importantes como la unificación de grupos, evaluación
del desempeño, movilidad geográfica y funcional, soluciones
extrajudiciales de conflictos, etc.
Todos los estudios dan a las
administraciones y a los sindicatos los peores resultados en cuanto
a confianza y credibilidad, y cambiar esa percepción está
en manos de sus actores principales,
A los empleados y organizaciones
públicas, se nos olvida muy a menudo, que a nosotros no se
nos paga por ir a trabajar, sino que se nos retribuye por trabajar
bien y en condiciones, y solo así podremos dar un servicio
público digno, solo así podremos dejar de ser el sector
que mas bromas soporta sobre su profesionalidad, su ética
y su presencia en el puesto de trabajo.
Estas líneas, solo pretenden
ser unas aportaciones para que el conflicto que viven los trabajadores
del los ayuntamientos de Murcia y Cartagena, y que han demostrado
de sobra su capacidad movilizadora, encuentren nuevos caminos de
negociación.
Miguel Hernández
Valverde. Ex Coordinador Sector Comunidad Autónoma de CC.OO.
Miembro de Foro Ciudadano.
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