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ECONOMÍA Y TRABAJO |
(La Verdad, 22-5-07)
Varios Premios Nóbel
de Economía coinciden en definir a la ciencia económica
como un juego de azar, no solidario, altamente competitivo y agresivo.
Aún más el último Nóbel, de 2006, Edmund
Phels precisa que la Economía debe estar basada en pruebas.
¿Hacen caso de éstas
opiniones, muy respetables, quienes siendo filósofos, instaladores
de aire, karatekas, periodistas o economistas, abogados o ingenieros
de caminos, presentan a los promotores de obras, que primero buscan
el negocio de la recalificación, como benditas almas tan
solo preocupadas por el bien de los más pobres y por crear
puestos de trabajo?. No.
«La corrupción
crea empleos, apóyala» decía El Roto en chiste
publicado, al alimón hace días en El País y
en ABC.
Porque, ¿en qué
pruebas se basan los que afirman que la Región de Murcia
es «líder indiscutible en crecimiento económico».
¿En valores porcentuales de esto o aquello? ¿En el
dinamismo derivado del uso exagerado de ladrillos en urbanizaciones
y hormigón armado en las caras de muchos? Falso.
La explicación podría
estar en un anuncio de una gran empresa que decía «crecer
no es aumentar, crecer es acercarse». Quien lo hizo sí
sabía de Economía. Estoy con él.
La Región de Murcia no
crece porque aumente su % de crecimiento del PIB por encima de la
media, ya que no se acerca ni a la media europea, de hecho no converge
adecuadamente, ni a la media de salarios medios mensuales por trabajador
(los últimos datos nos sitúan a 241 euros mensuales
de la media española). Ambos hechos no solo no prueban lo
del liderazgo sino que demuestran palpablemente todo lo contrario.
Y es que no se puede jugar a
ningún tipo de partido, ni de fútbol, ni de baloncesto,
ni de Economía sin mirar el marcador (hay que utilizar una
estrategia en función de cual es el resultado que señala
en cada momento) y también la clasificación (que nos
indica por ejemplo, según FUNCAS, que somos los terceros
por la cola a muy pocos puntos del último). No se puede salir
afirmando que somos líderes cuando de hecho eso no es verdad.
Y entonces ¿de qué
nos sirve presumir de algo falso, al evidenciar las pruebas lo contrario?
Quizá para que salgan francotiradores, a veces tirando a
dos manos es decir en dos periódicos el mismo día,
defendiendo proyectos en Lo Poyo, la Zerrichera, Polígono
de la Paz... Por ahí vamos mal.
En consecuencia, como dijo Monseñor
Romero, santo y mártir, habría que «rogar, pedir,
exigir y ordenar» (en nombre de Dios dijo él), en nombre
de la verdad económica, que el eslogan «agua para todos»
sea sustituido por el de «salarios medios iguales para todos».
Eso es lo más justo. Entonces es cuando podríamos
crecer de verdad, acercándonos. Lo demás es política
barata.
Luis Arróniz
es profesor.
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