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EDUCACIÓN |
( La Opinión, 12-9-08)
Soy profesor de Filosofía,
investigador, escritor y ciudadano, y como ya insinué en
artículos anteriores, tengo cierta tendencia (quizás
genética, por lo que no se me puede culpar) a ocuparme de
cuestiones ¿colaterales? como la igualdad, autonomía,
libertad, Derechos Humanos, homosexualidad, violencia doméstica,
racismo, machismo, homofobia, familia,… Vamos, muchos de aquellos
asuntos que se aglutinan entorno a la asignatura de Ciudadanía.
Vaya de entrada y de inicio
mi rechazo a dicha asignatura, pero obviamente no por una cuestión
de contenido sino de forma.
Me explico.
Considero que, con respecto
al sistema educativo, este país es "patéticovergonzosolamentable",
y valga como fundamento racional de mi juicio, la sucesión
de Leyes educativas que vienen y van al albur de intereses económicos
y políticos, en las que la opinión de los expertos
(los profesores que impartimos clases todos los días: 16
años en mi caso, y no los padres, ni los obispos, ni los
especialistas en pedagogía de sillón marchesiano,…),
nunca es tenida en cuenta, y si alguien dice lo contrario, ¡miente
como un bellaco!
Pues bien, con respecto a mi
rechazo la cuestión es muy sencilla: hay que ser muy ignorante
o muy malintencionado, o estar muy mal asesorado, o todo a la vez,
para consentir que haya asignaturas de una hora. Cualquier profesor
sabe que ese tipo de materias están sentenciadas de antemano,
ya que resulta imposible impartirlas, evaluarlas, calificarlas o
darles, simplemente, una pátina de seriedad.
Además, con este esta
ficción de la ciudadanía se ha destrozado la asignatura
de Ética de 4º de la ESO, que llevo 14 años enseñando.
Una asignatura de dos horas semanales, en la que se desarrollaban
la mayoría de los contenidos que se imparten ahora en las
dos asignaturas de 2º y 4º de la ESO (los que faltaban
se impartían en CC. Sociales).
¿Podrían haber
modificado algo el currículo de 4º de la ESO? Por supuesto.
Pero en vez de hacer un reajuste, necesario si se quiere, se optó,
una vez más en este país, por dejar el asunto en manos
de necios ignorantes y, como no podía ser de otra forma,
el resultado final ha sido la desaparición de la asignatura
de 4º de la ESO, que ahora también es de una hora, y
la virtualidad de una asignatura imposible en 2º de la ESO.
Todo esto que estoy planteando
aquí, ya se lo dije el año pasado a Don Gregorio Peces
Barbas y sus acólitos, incluyendo los máximos responsables
del Ministerio de Educación, cuando participé en un
Curso organizado por la Universidad Internacional Menéndez
Pelayo sobre Educación para la Ciudadanía y los Derechos
Humanos.
Cuando les hice las objeciones,
se las expliqué y se las fundamenté, no sabían
de qué estaba hablando, Dicho de un modo muy simple: no sabían
nada de la asignatura de Ética de 4º de la ESO, no sabían
nada de cómo funcionan los Institutos, no sabían nada
de cómo se organizan las asignaturas ni de cuáles
son las condiciones mínimas para su desarrollo (al igual
que la mayoría de las personas que han intervenido en este
debate). Pero lo más lamentable es que los representantes
del Ministerio de Educación tampoco tenían ni idea
de estas cuestiones.
Total: un desastre. Pero ¿podría
ser peor?
Aunque parezca impensable, lo ha sido.
El Señor Consejero de
Educación de Murcia ha amenazado a todo el profesorado que
vaya a impartir esa asignatura, con una caza de brujas si los contenidos
que enseñen no se ajustan ¿a qué? ¿A
su ideología?
¿Se imaginan ustedes
qué hubiese ocurrido si el Ministerio de Educación
hubiese amenazado a los profesores de religión con inspecciones
periódicas por enseñar, por ejemplo, que la teoría
de la evolución es falsa?
¿Intolerable? ¿Incalificable?
¿Inadmisible? ¿Persecución? Y obispos y demás
parentela a la calle a manifestarse.
Y sin embargo nuestro consejero
ha ido más allá, adentrándose en unos lúgubres
lugares donde incluso las palabras se quedan mudas, para todas aquellas
personas que conocemos qué ocurrió en Alemania cuando
el partido nazi llegó democráticamente al poder, y
eliminó las leyes fundamentales de la Constitución
(como la libertad de Cátedra) en defensa del pueblo.
Nunca pensé que mi libertad
de pensamiento, opinión, conocimiento y cátedra iban
a ser políticamente amenazadas. Nunca me habría podido
imaginar, pese a los crecientes fascismos regionalistas, crueles
y analfabetos que brotan a nuestro alrededor como tumores malignos,
que en pleno S. XXI un país de Europa Occidental, cuna de
los Derechos Humanos, de la democracia participativa y de las libertades
políticas, que el conocimiento iba a ser amenazado desde
los púlpitos políticos sin ningún pudor. Nunca
hubiese podido creer que los hermosamente trágicos versos
de Brecht volverían a resonar como profecías.
¿Sabe usted lo que ha
hecho, Sr. Consejero?
¿Qué va a ser
lo próximo: una "Ley de autoorganización de la
burocracia", como la del 7 de abril del 33 en Alemania, mediante
la cuál se expulsaba a todos los funcionarios no afines al
régimen? ¿Y después? Ya conocemos los métodos:
que nos saquen del aula y nos den una paliza delante de los alumnos
mientras hacen piras con los libros.
Antes de que no quede
nadie para protestar, ¡PROTESTO! Y desde aquí espero
y deseo por el bien de los derechos fundamentales, por la salud
de la democracia y el futuro de nuestra Región, que cuando
termine de escribir estas líneas, usted ya sea historia para
olvidar.
Javier Ortega Cañavate
es miembro del Foro Ciudadano.
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