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EDUCACIÓN |
(La
Opinión, 8-4-07)
En
las últimas semanas hemos asistido expectantes a la presentación
por parte del Gobierno regional, del Plan de Ciencia y Tecnología
de la Región de Murcia para el período 2007-2010.
Este Plan significa (según se manifiesta en sus intenciones)
“una apuesta clara y decidida del Gobierno de la Región
de Murcia para potenciar la Región como una sociedad del
conocimiento, como una sociedad avanzada social y culturalmente
y para conseguir crear una economía moderna y competitiva”.
El Plan se acompaña de una previsión
de gasto de unos 1.032 millones de euros para conseguir sus objetivos.
De esta cifra, en realidad son unos 512 millones de euros en lo
que se cifra el compromiso del Gobierno en su apoyo al Plan, ya
que lo restante se supone que será aportado por empresas,
Administración Central y Unión Europea.
Otras de las finalidades que se pretende con
el citado Plan es lograr pasar del 0,75% del Producto Interior Bruto
(PIB) regional dedicado a gasto en I+D+i (investigación más
desarrollo más innovación) al 1,75% en el año
2010, objetivo que está bien lejos del 3% recomendado en
la llamada “Agenda de Lisboa” del año 2000 y
posteriormente rebajado, dada la situación actual, a algo
más realista, el 2,6% del PIB (como media) de la Unión
Europea.
El Plan de Ciencia y Tecnología presentado
me parece acertado en líneas generales y la idea de intentar
aproximarnos a lo aprobado en la retórica de Lisboa, me parece
encomiable. Desgraciadamente, me parece igualmente que el Plan va
a ser casi inviable llevarlo a cabo y que por tanto no va a cumplir
ni de lejos la idea de acercarnos o al menos dar pasos hacia el
objetivo final de “hacer de la Región de Murcia un
espacio económico avanzado construido sobre la Ciencia y
el Conocimiento.”
Hay algo que la Agenda de Lisboa señalaba
y que no ha trascendido lo suficiente o no ha interesado que trascienda.
La Unión Europea tiene un gran déficit de científicos
e ingenieros. Se puede proyectar gastar todo el dinero que uno quiera,
pero si no hay una masa crítica suficiente para hacer uso
de él, no vamos a ninguna parte. Cálculos realizados
a través de estadísticas oficiales de la UE hacen
ver que, en términos medios, en España se debería
triplicar como mínimo y antes de 2010 el número de
científicos e ingenieros para conseguir los objetivos de
Lisboa. En la Región de Murcia, se debería quintuplicar
dicho número, para pasar de los alrededor de 2.4 investigadores
(entre Ciencia y Tecnología) por 1.000 habitantes, a unos
12.
La sociedad murciana ha sido y sigue siendo
una sociedad atrasada desde el punto de vista científico
y tecnológico, aunque el progreso económico haya sido
notable (sin olvidar la existencia de bolsas de pobreza cada vez
mayores y que el nivel medio de los salarios esté por debajo
del existente en otras comunidades españolas). Esta subida
del nivel económico no ha venido acompañada de una
subida del nivel cultural y de educación. Somos una sociedad
de nuevos ricos, no interesados especialmente en cultura y educación
y menos en ciencia y tecnología. Lo peor de todo es que entre
los jóvenes, lo que ha calado rápidamente es la filosofía
de que las cosas se pueden conseguir sin esfuerzo y que todo tiene
que resultar divertido y festivo. Los alumnos que en los institutos
de Bachillerato quieren estudiar carreras científicas, humanísticas
y técnicas son cada vez menos, entre otras razones porque
hay que trabajar mucho y durante mucho tiempo y tal cosa no resulta
rentable.
No tengo la menor duda de que nunca llegaremos
a conseguir que la sociedad murciana sea una sociedad del conocimiento,
si seguimos por este camino. Por eso creo que resulta urgente el
que nuestros gobernantes empiecen a preocuparse por resolver este
grave problema. La receta es bien conocida. Dignifíquese
la enseñanza pública y gástese el dinero que
haga falta en instalaciones, laboratorios, bibliotecas, aulas de
tecnología, etc., e igualmente en organizar por objetivos
la enseñanza en Colegios de Primaria e Institutos de Secundaria
(dejando de una vez de ejercer ese control férreo por parte
de la Administración sobre los centros). Auméntese
el nivel de exigencia a nuestros alumnos en sus respectivos niveles,
a través de una mayor atención y dedicación
de un profesorado que tendría que ser mucho más numeroso
que el actual. Paralelamente, desarróllense programas de
divulgación de ciencias, humanidades y tecnología.
Y lo mismo para los niveles universitarios y de investigación.
Se necesita dar un vuelco total a la situación
y sobre todo no pensar por parte de los políticos que esto
se soluciona en el plazo de una legislatura y que es algo rentable
electoralmente. Mientras tanto, nos resignaremos a continuar siendo
una comunidad atrasada.
Francisco Balibrea
Catedrático de Matemáticas de la Universidad de Murcia
Miembro del Foro Ciudadano de la Región de Murcia
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