DOCUMENTOS - ARTÍCULOS DE OPINIÓN

GLOBALIZACIÓN

"EL GLOBO ALDEANO" José Daniel Espejo
(La Opinión, 4-10-08)

Dice Carlos Pardo que piensa Umberto Eco que junto al proceso de globalización, económica y social, que mueve el mundo corre otro, paralelo e inseparable: la aldeanización. Incluso acuña un término para todo esto: el globo aldeano. Y se explica: en la Edad Media la población abandonó las ciudades de la antigüedad para refugiarse en sus aldeas y sus parroquias, con la consiguiente disolución de los valores democráticos de la polis y la función pública del ágora. En la actualidad, se da también una fuga literal de las ciudades (a favor de las urbanizaciones, por ejemplo) y una crisis del ágora. Desde el punto de vista social, impera lo fragmentario, lo insular. Y, por fin, florecen las aldeas de un solo habitante, aislado de su entorno inmediato y confrontado directamente con el mundo: la televisión ha creado un mundo esquizofrénico en el que entre el individuo y lo global no hay nada (Alain Touraine). Con ese paisaje mental, con esos procrastinadores y solipsistas construyen sus personajes los novelistas de la posmodernidad, como los empleados neuróticos de Coupland y Foster Wallace, o el Fernando Alfaro distópico de Nocilla Dream, de Fernández Mallo. La palinodia think global, act local queda segmentada, amputándose limpiamente la segunda parte.

Ah, pero déjennos una crisis, una buena crisis, para que las rígidas categorías empiecen a temblar. Como saben, el paquete veraniego de medidas de ahorro energético del ministro Sebastián dio mucho que hablar (para mal). Ahora bien, la subida del precio del petróleo y la crisis económica rebajaron el consumo de combustible un 15% el pasado julio en la Región. Todo tipo de soluciones individuales low-tech, desde compartir coche hasta pasar las vacaciones en casa, se pusieron en práctica, con un resultado que no ha conseguido ni Kyoto, ni por supuesto el Ministerio de Industria. Esa misma situación (la crisis y el alza del crudo) llevó a Occidente a culpabilizar oficialmente a la OPEP pero a actuar casi de tapadillo en otro sentido: en agosto el gobierno estadounidense intervino radicalmente en el mercado de futuros del petróleo, cortando de raíz los movimientos especulativos responsables del alza y frenar en lo posible la sangría inflacionaria. Un último resultado de esta crisis es la gigantesca operación de rescate de los bancos de inversión norteamericanos proyectada por Henry Paulson, propuesta en 700.000 millones de dólares, que culmina una serie de salvamentos menores de bancos y aseguradoras y que pasa por ser, paradójicamente, la operación más impopular promovida por la administración Bush desde su entrada en 2001. La ola de protestas en E.E.U.U. ante lo que es percibido como un cheque en blanco a nombre de los culpables de la crisis ha cambiado ya el signo de las encuestas preelectorales y podría ser la clave para mudarse a la Casa Banca.

Parece el mundo al revés, con consumidores que dejan de consumir y administraciones neoliberales aplicadas al intervencionismo y la nacionalización, pero podría haber un hilo oculto en forma de contra-aldeanización, en la inevitable toma de conciencia que surge de la crisis, tanto en los conductores murcianos como en los votantes norteamericanos, y que provoca modalidades espontáneas de organización que ponen en cuestión la Feliz (des)Gobernación y la nefasta inercia económica neoliberal. Tal vez no sea el principio del auge del decrecimiento propugnado por teóricos como Serge Latouche, pero está claro que es el momento de plantearse modalidades de toma de control de la economía por parte de las colectividades, que no por nada son las que terminan pagando los platos rotos y las que ven degradarse su patrimonio ecológico. Aunque para ello haya que salir de la aldea mental, o precisamente por eso.

José Daniel Espejo. Miembro de Foro Ciudadano de la región de Murcia

http://josedanielespejo.blogspot.com

 

 
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