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MUJERES

"NOSOTRAS"
COMISIÓN 8 de MARZO

(La Opinión, 8-3-2008)

Comision 8 de MarzoNosotras, feministas de diferentes organizaciones, en este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, debemos comenzar reconociendo nuestra deuda con las mujeres que han luchado a lo largo de la historia por su emancipación, que es la nuestra, y rendirles homenaje por el don de su legado.

El 8 de marzo conmemoramos la masacre que se cometió en 1909, cuando 129 mujeres se encerraron en la fábrica Cotton, de Nueva York, para reclamar mejoras laborales, y murieron en un incendio provocado por el propietario de la empresa para acabar con la protesta.

El feminismo ha sido, sin duda, muy valiente y transgresor: ha tenido que enfrentarse con la moral cristiana y con todas las religiones, costumbres e ideologías políticas que han puesto barreras a la libertad de las mujeres. Ha defendido nuevos modelos de relaciones sociales que han puesto en cuestión la estructura familiar tradicional, la sexualidad, la reproducción y la maternidad.

En España, después de tres décadas de democracia, el feminismo ha conseguido que se produzcan cambios muy importantes: se han creado leyes e instituciones que velan por la igualdad y muchas de nuestras reivindicaciones se han convertido en derechos y en políticas públicas de las que disfrutamos todas las mujeres, seamos de izquierdas o de derechas.

Pero, a pesar de los avances normativos, nos encontramos todavía con muchos obstáculos y límites para llegar a una igualdad real, debido al enorme peso de estructuras, mentalidades y hábitos culturales muy arcaicos que condicionan nuestra vida cotidiana personal y profesional. Lamentablemente, esta herencia patriarcal es mantenida también por algunas mujeres que disfrutan de los derechos conseguidos gracias a la lucha feminista, a la que sin embargo critican desaforadamente, echando piedras sobre su propio tejado y el de sus hijas.

La situación laboral de las mujeres está muy lejos de alcanzar los niveles de igualdad que las leyes nos reconocen: en el año 2007, la tasa de paro entre las mujeres ha sido de un 10,85%, frente al 6,37% de los hombres. Hay que tener en cuenta, además, que la tasa de actividad entre las mujeres no llega al 50%. Las insuficientes políticas actuales de conciliación son una causa importante de la segregación laboral que nos afecta y el principal problema para la incorporación de las mujeres al empleo. A esto hay que sumar la discriminación que sufrimos, sobre todo en el sector privado, una discriminación tanto salarial (a igual trabajo, cobramos un 30% menos que los hombres) como de formación y promoción profesional. Y esta situación se agrava por el acoso sexual y laboral al que muchas veces nos vemos sometidas. Por eso, hemos de impulsar la igualdad en el empleo y el acceso de las mujeres a puestos relevantes de dirección. Es necesario visibilizar que somos capaces y estamos legitimadas para ocupar un espacio en la toma de decisiones. Es fundamental que este cambio surja de nosotras mismas y que reclamemos la incorporación de la perspectiva de género en el mercado laboral y en todas las políticas públicas.

Hemos de combatir también la situación de pobreza que en nuestra sociedad afecta, fundamentalmente, a las inmigrantes y a las viudas con bajas pensiones. La pobreza tiene rostro de mujer, tanto en las sociedades del norte como en las del sur. Por eso, consideramos necesario apostar por el desarrollo de políticas públicas destinadas a garantizar la justicia social.

Para que todos estos cambios sean posibles, las mujeres no podemos seguir soportando la violencia por parte de los hombres. Aunque valoramos positivamente la Ley Integral contra la Violencia de Género, destinada a proteger a las mujeres y evitar su maltrato y su muerte, creemos que la dotación material y los recursos humanos necesarios para desarrollarla con efectividad son insuficientes. Necesitamos, además, una educación afectivo-sexual basada en el respeto, la autonomía de las mujeres y la reciprocidad en los cuidados. En una palabra, es imprescindible cambiar todo aquello que nos reduce al papel tradicional de cuidadoras en la familia.

Hemos de seguir avanzando en la lucha por nuestros derechos, y entre ellos la efectiva despenalización del aborto y el respeto a nuestra libertad de decidir. Necesitamos una nueva ley que elimine la inseguridad jurídica actual, una ley que reconozca y promueva la educación sexual y reproductiva de la juventud, así como el acceso libre a todos los métodos anticonceptivos disponibles.

Los límites, los obstáculos, las barreras que impiden el desarrollo de unas relaciones libres e igualitarias, no se destruyen únicamente con el reconocimiento legal de derechos. Hace falta un cambio radical de hábitos, mentalidades y estructuras en las relaciones entre hombres y mujeres. Como reconoce el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), las mujeres no hemos sido tratadas como fines en sí mismos, como personas con dignidad que merecen respeto. Se nos ha tratado y se nos trata como meros instrumentos para los fines de otros: reproductoras, objetos de descarga sexual, agentes de la prosperidad general de la familia…

No estamos dispuestas a seguir tolerando esta situación de dominio. Sabemos que somos nosotras mismas las que hemos de provocar el cambio. Nosotras tenemos la llave que abre las puertas de la igualdad y en este 8 de marzo queremos recordarlo.

Comisión 8 de Marzo

 

 
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