8 de marzo de 2001
DÍA INTERNACIONAL
DE LAS MUJERES
MANIFIESTO
En el umbral del siglo XXI, estamos viviendo procesos de cambio social que están transformando profundamente nuestra vida. Las relaciones entre hombres y mujeres también están cambiando: las fronteras que tradicionalmente han separado y enfrentado a los sexos se están borrando o difuminando. En esta era de la globalización, ya no nos sirven los papeles que hombres y mujeres han representado a lo largo de la historia. Tenemos que pensar, proponer y experimentar un nuevo modo de relación entre nosotros, en todos los campos de la vida social: en la familia, en el trabajo, en la política, en la educación, en la cultura. Pero estos cambios no se están dando sin conflictos; al contrario, en muchos casos están provocando fuertes resistencias e incluso reacciones de violencia que atentan contra la vida de las mujeres.
El día 8 de marzo, día internacional de las mujeres, es una buena ocasión para denunciar todas las formas de violencia y de discriminación social que sufre la mitad de la humanidad, en razón de su sexo.
En este día, mujeres de todas las naciones se reúnen y se manifiestan públicamente para reclamar la igualdad política, económica y cultural. También en Murcia, un grupo de asociaciones ciudadanas, organizaciones sindicales y partidos políticos hemos decidido reunirnos y manifestar públicamente lo siguiente:
1. Creemos que la familia es el primer lugar en el que hombres y mujeres han de aprender a convivir y compartir todas las tareas. Para ello, es necesario que las instituciones públicas y las empresas hagan posible la conciliación efectiva entre la vida familiar y laboral, tanto para los hombres como para las mujeres. Esto exige una disminución y un reparto más equitativo de la jornada laboral, que haga posible la corresponsabilidad de hombres y mujeres en el cuidado hacia los niños, enfermos y ancianos. Asimismo, son necesarias unas políticas sociales más activas, que proporcionen unos servicios asistenciales y sanitarios adecuados, puesto que la cultura del cuidado no es sólo un asunto privado sino también un problema público de la mayor importancia.
2. Creemos que la igualdad entre hombres y mujeres debe garantizarse también en el trabajo. Es preciso crear las condiciones que aseguren la igualdad de oportunidades entre todos. Tenemos que aprovechar la actual bonanza económica para mejorar el acceso de las mujeres al empleo. Faltan medidas eficaces para reducir las altas tasas de desempleo femenino. El resultado es una feminización del desempleo y de la precariedad laboral. Además, el salario medio de las mujeres de la región de Murcia es entre un 30 y un 33% más bajo que el de los hombres, siendo esta diferencia casi diez puntos mayor que en el resto de España. Esto revela el desigual valor que se otorga en nuestra región a los trabajos realizados por hombres y por mujeres.
3. Creemos que también en el campo de la representación política debe tenderse a la paridad entre hombres y mujeres. Todavía queda mucho camino por recorrer para que las mujeres ocupen en la vida política el mismo papel que los hombres, no sólo en cuanto al número sino también en cuanto a la importancia y autoridad de los cargos de representación ejercidos.
4. Creemos que en el campo de la educación y de la cultura hemos de tender a potenciar no sólo los valores de la autonomía y la competencia, que han sido considerados tradicionalmente masculinos, sino también los valores del cuidado hacia los otros y de la colaboración solidaria, que han sido considerados tradicionalmente femeninos. Los programas educativos deben evitar esta polarización sexual de los valores, que se manifiesta todavía en la diferenciación entre profesiones masculinas y femeninas.
Por todo ello, nos dirigimos a las distintas administraciones locales, regionales y nacionales, para hacerles llegar las siguientes propuestas:
1. Que se dote de autoridad y de atribuciones al Consejo Regional de la Mujer, en el que han de estar representadas todas las asociaciones de mujeres, para que vele por el cumplimiento de las políticas sociales de igualdad.
2. Que se aplique la Ley de conciliación de la vida familiar y laboral, y se pongan los medios para su efectivo cumplimiento.
3. Que se cree una Mesa de diálogo social en materia de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
4. Que se desarrollen políticas sociales de apoyo a las mujeres, con la creación de centros de planificación, guarderías infantiles, residencias de ancianos, locales de acogida y ayuda para mujeres maltratadas, programas de vivienda que se adapten a los diversos tipos de hogar, etc.
5. Que se cree una Delegación del Gobierno, con rango de Secretaría de Estado, específica contra la violencia de género, y que se desarrolle una Ley sobre la violencia de género para combatir este tipo de violencia que mata todos los años a decenas de mujeres en España.
Queremos finalizar manifestando nuestra solidaridad con todas las mujeres y las niñas del mundo, y especialmente con aquellas que están sufriendo las más extremas formas de explotación sexual, de mutilación genital y de muerte social. Creemos que es preciso acabar cuanto antes con situaciones como las que están sufriendo las mujeres de Afganistán, sometidas a las más intolerables formas de humillación física y moral.
Las mujeres y los hombres que nos hemos reunido hoy aquí, en la ciudad de Murcia, queremos alzar nuestra voz y unirla a otras muchas voces que en estos mismos momentos se están alzando en todos los rincones del planeta, reclamando libertad e igualdad para todos los seres humanos. Creemos que es posible un mundo más habitable para todos, y estamos dispuestos a luchar para conseguirlo.
Comisión 8 de marzo: CC.OO,
UGT, STERM, PSOE, IU,
Juventudes Socialistas,
Foro Ciudadano de la Región
de
Murcia, Foro de la Mujer y Grupo de Mujeres
de Murcia
asistentes a las Jornadas Feministas
de Córdoba 2000.
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