DOCUMENTOS - MANIFIESTOS Y COMUNICADOS

LA REGIÓN DE MURCIA TRAS EL 27-M

FORO CIUDADANO DE LA REGIÓN DE MURCIA
Murcia, 22 de junio de 2007

Tras las elecciones municipales y autonómicas celebradas en España el 27 de mayo de 2007, y tras la constitución oficial de los nuevos ayuntamientos el 16 de junio, el Foro Ciudadano de la Región de Murcia ha decidido hacer público el siguiente documento de análisis, debatido y aprobado en su Asamblea General del 22 de junio de 2007.

Teniendo a la vista los resultados electorales, tanto de la Región de Murcia como del conjunto de España (véase un detallado resumen de los mismos en el apartado III), desde el Foro Ciudadano queremos hacer los siguientes comentarios valorativos.

En la Región de Murcia se ha confirmado una tendencia apuntada en las elecciones municipales y autonómicas de 2003, y reforzada en las generales de 2004: frente al cambio de ciclo político que tuvo lugar el 14 de marzo de 2004 en el conjunto de España, que supuso el paso de la etapa Aznar a la etapa Zapatero, y que se ha consolidado en las recientes elecciones del 27-M, nuestra Región se ha alineado con las comunidades más conservadoras, como Madrid y Valencia, en las que el PP mantiene su principal granero de votos.

Son varias las razones que explican los sucesivos y crecientes triunfos del PP murciano. Tal vez la verdad se encuentre en una combinación de todas ellas, aunque es difícil determinar la proporción que corresponde a cada una. A continuación, las enumeramos brevemente.

1.     En primer lugar, la estrategia del PP de Rajoy, destinada a plantear las elecciones del 27-M como unas primarias de las generales, ha conseguido movilizar a su electorado más conservador contra la política antiterrorista y territorial del gobierno Zapatero y de sus aliados parlamentarios (IU y los partidos nacionalistas). Con el fin de contrarrestar el gran fiasco de la guerra de Irak, la estrepitosa derrota del 14-M tras las mentiras del 11-M, los notables éxitos de la política económica y social de Zapatero, y los abundantes casos de corrupción urbanística que han afectado en los últimos a años a varios ayuntamientos y comunidades del PP, este partido ha decidido centrar el debate político en las cuestiones de identidad y seguridad nacional, y presentarse a sí mismo como el único garante de la unidad de España y la derrota de ETA. Y para ello no ha vacilado en promover todo tipo de mentiras (como la teoría de la conspiración en torno al 11-M), enfrentar a unas comunidades con otras (fomentando el más furibundo anticatalanismo) y utilizar la política antiterrorista como arma de confrontación electoral (en lugar de prestar su apoyo al gobierno legítimo y a la unidad de los demócratas). Esta estrategia ha tenido efectos ambivalentes: ha conseguido mantener y reforzar el poder del PP en las cinco comunidades donde ya gobierna (Madrid, Valencia, Murcia, Castilla-León y La Rioja), pero le ha hecho retroceder o no avanzar apenas en otras (Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y casi todas las del norte, de Galicia a Cataluña). Además, le ha quitado el poder en muchas capitales y ciudades importantes, y ha hecho que el PSOE pueda acceder al gobierno de Baleares y de Navarra. De modo que el PP gobernará solo en seis comunidades (una con Coalición Canaria) y el PSOE lo hará en diez. Así, el partido que dice ser garante de la unidad de España ha conseguido provocar no solo una gran crispación social, sino también una notable polarización territorial y una pérdida de poder local y autonómico.

La Región de Murcia se encuentra en el polo más conservador de España y es un sólido feudo del PP. Contra lo que esperaba el PSOE de Saura, las políticas progresistas del gobierno Zapatero (incluidas sus inversiones en el plan AGUA y en infraestructuras para la Región) no han tenido en el electorado murciano el más mínimo efecto positivo, sino todo lo contrario. Aquí ha calado el discurso anti-Zapatero del PP, no solo por la derogación del trasvase del Ebro, sino también por su supuesta rendición ante ETA y su supuesta conspiración con ella y los “moritos” terroristas para cometer los atentados del 11-M, por sus alianzas con los nacionalistas del norte (que, además de “no darnos agua”, van a “romper España”), por su Alianza de Civilizaciones con los países musulmanes (frente al “choque de civilizaciones” promovido por Bush y los neocons de ambas orillas del Atlántico), por su laicismo en cuestiones de educación y de moral sexual y reproductiva (un laicismo que no se ha atrevido a cuestionar el Concordato y los privilegios de la Iglesia vaticana, pero que sin embargo es combatido ferozmente por una jerarquía eclesiástica subvencionada con fondos públicos), por el reconocimiento de nuevos derechos civiles y sociales (a las mujeres, los homosexuales, los trabajadores autónomos, las personas dependientes, etc.), por la masiva regularización de inmigrantes (que “nos quitan el trabajo y saturan los servicios públicos”, a pesar de que todos los informes reconocen su decisivo papel en el desarrollo económico y en los ingresos del Estado), por su lucha contra el urbanismo salvaje y la corrupción política, etc. Aunque parezca sorprendente, las muchas medidas progresistas del gobierno Zapatero, que son envidiadas e imitadas en otros países de la Unión Europea, no han aumentado sino que más bien han disminuido el apoyo electoral del PSOE en la Región de Murcia, lo que indica dos cosas: en esta comunidad autónoma el peso de los sectores ultraconservadores (la ultraderecha patriótica y la ultraderecha católica) es muy alto y la labor de comunicación de las políticas del gobierno Zapatero ha fracasado estrepitosamente.

2.     En segundo lugar, el doble fenómeno de la especulación inmobiliaria y la corrupción política, que tanto debate ha suscitado en la Región y en toda España, parecía que iba a pasar factura electoral a los gobiernos locales y autonómicos más afectados por la contestación ciudadana y los procesos judiciales abiertos, pero no ha sido así. Al menos, no en la mayoría de los casos. Se han visto castigados los gobiernos de Canarias y Baleares, donde ya se están notando los estragos de un modelo insostenible, pero no los de Madrid, Valencia y Murcia, donde el PP ha salido incluso reforzado. No por casualidad, estas tres comunidades han experimentado en los últimos años un crecimiento muy fuerte de la riqueza y el empleo, debido sobre todo al ascenso vertiginoso del sector de la construcción. En las tres comunidades, el PP ha promovido un modelo de crecimiento insostenible, causante de muy graves impactos ambientales, basado en una mano de obra barata, precaria y poco cualificada (en la que abundan los inmigrantes, esos nuevos proletarios que trabajan y cotizan pero no votan), y vinculado en parte al blanqueo de dinero, la evasión fiscal y la corrupción política. En la Región de Murcia, según el Sindicato de Técnicos de Hacienda, la cuarta parte del dinero circulante no paga impuestos. Además, es un modelo de crecimiento que tiene los días contados, pues ya se ha iniciado la fase de enfriamiento y declive del sector. Pero parece que en los votantes del PP no han pesado todos estos aspectos negativos de la bomba inmobiliaria, sino que más bien se han dejado seducir por la expectativa de un enriquecimiento rápido y generalizado. La especulación y la corrupción han hecho posible no solo grandes pelotazos sino también una cierta distribución de la riqueza, de la que muchos se han beneficiado. En los últimos años, hemos vivido la quimera del ladrillo, y quienes se encuentran en la cresta de la ola no quieren saber lo que se esconde bajo la espuma, ni lo que va a suceder mañana.

En cuanto a la corrupción, parece claro que el electorado se la consiente mucho mejor a los políticos de derechas que a los de izquierdas. Los siete altos cargos del Gobierno regional murciano imputados por la Fiscalía del TSJ de Murcia en el caso de la Zerrichera (imputación confirmada tras el 27-M por una sentencia de la Audiencia Provincial, que habla de “importantísimas plusvalías” ilícitas y de una posible “actuación concertada” de los imputados) no le han supuesto coste alguno al presidente Valcárcel. En cuanto a los nueve alcaldes del PP imputados por la Fiscalía, si exceptuamos al de San Javier, casi todos los demás han aumentado su base electoral, y muchos volverán a gobernar con mayoría absoluta. Indudablemente, la corrupción ha superado en la Región de Murcia (y en otras comunidades españolas) la prueba de las elecciones. Estamos ante el mismo fenómeno de complicidad social con la corrupción que se ha dado en Marbella durante cuatro legislaturas consecutivas. No es extraño que Carlos Fabra, tras revalidar su cargo como presidente de la diputación de Castellón, a pesar de todas las imputaciones que pesan sobre él, haya declarado que las elecciones han sido un “juicio popular” y que los electores le han “absuelto con sobresaliente”. Como buen corrupto y mal demócrata, Fabra cree que está por encima de la ley y que el apoyo electoral obtenido es un plebiscito para seguir haciendo lo que le venga en gana. No comprende la separación de poderes entre el ejecutivo y el judicial, ni distingue tampoco entre intereses públicos y privados. Lamentablemente, los cargos públicos del PP imputados en la Región de Murcia han demostrado la misma actitud, al presentarse de nuevo a las elecciones con el fin de que los votos les garanticen la impunidad ante los tribunales de justicia.

3.     En tercer lugar, en las pasadas elecciones ha seguido influyendo el “Agua para todos”, tanto en Valencia como en Murcia, a pesar de que el propio PP se encuentra dividido territorialmente (como han puesto de manifiesto las reformas estatutarias de Aragón, Castilla-La Mancha y Valencia), y a pesar de que el gobierno de Zapatero ha puesto en marcha las grandes inversiones del plan AGUA, que incluyen unos programas de ahorro, depuración, reutilización y desalación mucho más sostenibles que los trasvases y más acordes con la Directiva Marco del Agua de la UE. Pero eso es demasiado complejo como mensaje electoral. Es mucho más simple, por más que sea completamente engañoso, decir a los electores que el Ebro “tira el agua al mar”, o que Zapatero “cierra el grifo” a los murcianos. En realidad, el “Agua para todos” es una consigna-comodín que vale para todo y que en los últimos años ha sido reconvertida sin ningún pudor, pues ya no está dirigida a extender y preservar el regadío sino más bien a recalificarlo y reemplazarlo por el ladrillo. Lamentablemente, esta reconversión se ha producido con el clamoroso silencio, por no decir con la complicidad abierta de las comunidades de regantes y las organizaciones agrarias, que se han plegado a la estrategia de los especuladores y promotores inmobiliarios. De hecho, el “Agua para todos” significa ahora “Pelotazo para todos”. Este es el mensaje dominante del PP murciano, que parece haber calado profundamente en los electores que le han dado su voto.

En esta labor de manipulación demagógica del agua y el pelotazo, han ejercido un papel muy activo varios medios de comunicación regionales, cuya financiación depende de su sumisión al Gobierno regional y a la patronal del ladrillo. La utilización abusiva y discrecional de las subvenciones públicas por parte de los poderes municipales y autonómico, tanto a los medios de comunicación como a todo tipo de entidades folclóricas, festivas y religiosas, sumada a las exenciones fiscales y la privatización de las plusvalías inmobiliarias, ha dado lugar a un régimen clientelar que se sostiene sobre la vieja estrategia del panem et circenses.

4.     En cuarto lugar, está el silenciado factor de los inmigrantes y de su segregación social y residencial. Es sabido que la Región de Murcia, pese a que su PIB crece por encima de la media nacional, en gran parte gracias al trabajo de los inmigrantes (que son ya el 11% de la población y el 20% de la mano de obra), ocupa el furgón de cola en cuanto a rentas salariales, estabilidad y cualificación laboral, empleo femenino, número de escuelas infantiles, tasa de titulación del alumnado de secundaria, número de médicos y camas por habitante, y porcentaje de los presupuestos públicos dedicados a políticas sociales y asistenciales. Este desajuste entre el crecimiento del PIB y los bajos indicadores de desarrollo humano explica que la Región de Murcia sea una de las comunidades con mayor desigualdad económica y social. Se supone que esta situación debería inclinar al electorado (al menos a los trabajadores con menos recursos) hacia la izquierda, porque uno de los ejes de los partidos de izquierda es la redistribución social de la riqueza, mediante la defensa de unas condiciones laborales dignas y unos servicios públicos universales y de calidad. Mientras que el PP, por el contrario, ha promovido una economía especulativa e insolidaria, basada en la evasión fiscal y la precariedad laboral, y al mismo tiempo ha impulsado la privatización de los servicios públicos (educación, sanidad, servicios sociales, universidades y agencias culturales), con el fin de crear dos sistemas paralelos, uno privado-concertado para las clases medias autóctonas y otro público para los pobres y los inmigrantes.

La izquierda ha creído que denunciando esta dualización social y prometiendo unos servicios públicos universales y de calidad, se ganaría el favor del electorado, pero ha ocurrido exactamente lo contrario. Porque una parte muy amplia de la clase trabajadora autóctona se ha promocionado socialmente y se ha vuelto políticamente conservadora gracias a la especulación inmobiliaria, pero también gracias al trabajo barato y precario de ese nuevo proletariado sin derechos que son los inmigrantes, a los que al mismo tiempo se acusa del deterioro del empleo, los servicios públicos y la vida urbana. Por eso, los que han ascendido socialmente o aspiran a hacerlo, aprueban las políticas de segregación educativa, social y residencial promovidas por el PP, conforme al modelo de las ciudades estadounidenses, donde proliferan las urbanizaciones periféricas y los megacentros comerciales, conectados entre sí por un tupida malla de autopistas. Esta política deliberada de segregación étnica y social, de la que nadie quiere hablar en público, es un factor importante a la hora de comprender por qué el electorado murciano apoya la privatización y dualización de los servicios públicos y del planeamiento urbanístico. Es lo que el sociólogo Enrique Gil Calvo ha llamado “americanización” de las comunidades del PP, una americanización que está degradando la habitabilidad de nuestras ciudades, su capacidad de integración social y su tradicional atractivo turístico y cultural como legado viviente de la milenaria civilización mediterránea.

5.     Por último, están los errores y debilidades de la izquierda política y sindical. En primer lugar, y ante todo, los errores y debilidades del PSOE murciano. El gran problema del PSOE es que la renovación emprendida hace casi tres años por la actual ejecutiva ha sido muy contradictoria e insuficiente, como se comprobó en la confección de las listas electorales, lo que ha dejado al descubierto la debilidad del partido, su falta de cohesión interna y su escasa conexión con la sociedad civil murciana. Sigue siendo muy fuerte la resistencia de la vieja guardia, atrincherada en algunas agrupaciones locales y en los ayuntamientos donde ha venido gobernando o donde ha venido ejerciendo una oposición débil y acomodaticia. Se ha dado una notable contradicción entre el discurso de la ejecutiva regional, alineado con las posiciones y actuaciones más progresistas del gobierno Zapatero, y la política municipal de los ediles socialistas murcianos, especialmente en urbanismo, medio ambiente y participación ciudadana. Por eso, resulta patético que esa vieja guardia, que ha desangrado al PSOE desde 1995 y ha lastrado la necesaria renovación del partido, pretenda ahora que la solución está en cortar las cabezas de la actual ejecutiva y dar un “giro al centro”, como si la pérdida de Lorca, Abarán, La Unión, Lorquí y Santomera se hubiera debido al excesivo “izquierdismo” de sus alcaldes y no más bien a su incapacidad para hacer una política urbanística, ambiental y participativa claramente diferenciada del PP. Sería muy grave para el PSOE murciano volver al cainismo del pasado. Al contrario, tras cuatro derrotas electorales consecutivas, debería acometer de una vez por todas la ineludible tarea de refundarse a sí mismo (como se ha propuesto hacer el PSOE madrileño), renovando profundamente sus agrupaciones, fortaleciendo su organización interna y abriéndose de forma mucho más decidida a la sociedad civil murciana.

En cuanto a IU+LV, a pesar de su escasa representación autonómica y municipal, su papel sigue siendo imprescindible en el mapa electoral murciano. Pero la recuperada coalición de IU con Los Verdes y la activa implicación en el movimiento ciudadano y ecologista no le ha llevado a aumentar significativamente su base electoral. Ha subido ligeramente en votos, pero a cambio ha perdido concejales y ha desaparecido de varios ayuntamientos, entre ellos el de Cartagena. Algunas de estas pérdidas se han debido a sus anteriores pactos con el PP y a su deficiente labor de oposición. A cambio, ha recuperado una concejalía en Murcia y tiene la llave del gobierno en siete ayuntamientos. Pero corre el riesgo de no administrar este poder de bisagra con una perspectiva estratégica coherente, lo cual puede ser muy perjudicial para la consolidación de la propia IU+LV y para el conjunto de la izquierda murciana.

Las negociaciones postelectorales entre el PSOE e IU+LV (y, sobre todo, sus primeros desencuentros en Ceutí, La Unión, Moratalla, Mula y Jumilla) han puesto de manifiesto que ambas formaciones siguen teniendo dificultades para concertar una estrategia de colaboración estable y un programa progresista común de ámbito regional, aun sabiendo que la hegemonía del PP murciano no se verá cuestionada mientras las izquierdas no demuestren que son capaces de gobernar conjuntamente y de ofrecer un modelo alternativo de gestión pública y de participación ciudadana, tanto a escala municipal como autonómica.

Por último, la lamentable situación de la izquierda murciana no se debe exclusivamente a las debilidades y errores del PSOE e IU+LV. Creemos que los dos sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) tienen también su parte de responsabilidad. Dada la desastrosa situación de las condiciones laborales en la Región de Murcia (que se encuentran entre las peores de España), dada la política de privatización y descapitalización de los servicios públicos practicada por el PP a escala autonómica y municipal, y dados los extremos a los que se ha llegado en la expansión del urbanismo salvaje, la desprotección ambiental y la corrupción política, es incomprensible que CCOO y UGT se hayan prestado a suscribir con el Gobierno de Valcárcel toda clase de pactos (por el Empleo, por la Educación, por el Medio Ambiente, etc.), en un período preelectoral y sin que se hubieran cumplido los pactos precedentes. Es legítimo y necesario que los sindicatos busquen acuerdos con los gobiernos de turno para beneficiar a los trabajadores, pero es igualmente legítimo y necesario que ejerzan una labor de reivindicación y de crítica cuando los acuerdos no cumplen realmente su objetivo declarado. Si los sindicatos no ejercen con suficiente firmeza y claridad esta segunda tarea de reivindicación y de crítica, los pactos suscritos acaban teniendo como resultado apuntalar al partido gobernante, ocultar su autoritaria falta de diálogo con la oposición política y con las organizaciones ciudadanas, y alimentar ante la opinión pública murciana la apariencia de una falsa unanimidad social. Creemos que CCOO y UGT deben asumir ante la ciudadanía la responsabilidad que les corresponde. No pueden seguir prestándose a ser instrumentalizados políticamente por el partido gobernante. Y para ello es imprescindible que comiencen a exigirle el estricto cumplimiento, el seguimiento riguroso y la evaluación crítica de todos los acuerdos suscritos.

A partir de ahora, vamos a encontrarnos con una situación paradójica. Por un lado, el rotundo éxito electoral del PP murciano le llevará a seguir adelante con su ya conocida política, basada en el ladrillo, la privatización de los servicios públicos, el control de los medios de comunicación y la confusión entre intereses públicos y privados. Por otro lado, esa política va a verse erosionada desde el primer momento por la crisis del sector inmobiliario, las numerosas investigaciones judiciales en curso (y otras que puedan iniciarse, como la que afecta al ayuntamiento de Torre Pacheco), la visibilidad de las actuaciones del Gobierno de Zapatero (como las inversiones en infraestructuras y en el programa AGUA), y, por último, la lenta pero paulatina expansión del movimiento de contestación ciudadana que ha ido surgiendo en los últimos años, en torno a la Coordinadora “La Región de Murcia no se vende”.

En esta nueva situación, en la que el régimen de partido cuasi-único se ha visto de nuevo confirmado, es más necesario que nunca que funcionen los contrapesos democráticos. Los de las instancias europeas (el Parlamento Europeo acaba de aprobar una segunda y muy dura resolución contra el urbanismo salvaje de Madrid y del Levante español), los de las instancias nacionales (las políticas sociales y ambientales que viene promoviendo el Gobierno central), y los de la propia comunidad murciana: la labor eficaz y concertada de la oposición política en la Asamblea Regional, una mejor comunicación de las políticas promovidas por Zapatero y de su positiva incidencia en la Región, la gestión sostenible, solidaria y participativa de los ayuntamientos gobernados por las izquierdas, la actuación firme de la Fiscalía y de los tribunales de justicia (no solo contra la corrupción sino también contra los planes urbanísticos que no tienen garantizada el agua), la independencia y el pluralismo informativo de los medios de comunicación, y, por último, la participación activa y crítica de la sociedad civil murciana.

Desde el Foro Ciudadano vamos a seguir exigiendo al PP y a los demás partidos el cumplimiento de las 30 medidas propuestas en el COMPROMISO POR LA REGIÓN, un documento promovido por el Foro Ciudadano y suscrito el pasado 15 de mayo por unas 150 asociaciones representativas de los más diversos sectores sociales (sindicatos, vecinos, consumidores, padres y madres de alumnos/as, grupos ecologistas, colectivos feministas, asociaciones juveniles, ONGs de ayuda al desarrollo y de apoyo a los inmigrantes, etc.).

Asimismo, vamos a seguir exigiendo una reforma del Estatuto de Autonomía, conforme al documento que hicimos público el 2 de julio de 2005 y cuyas propuestas fueron presentadas el 27 de octubre de 2006 ante la Comisión Especial de la Asamblea Regional. Es decir, una reforma que cuente con el más amplio consenso político y social, que apueste por un modelo de desarrollo sostenible y solidario, que establezca cauces estables y efectivos de participación ciudadana en los ámbitos autonómico y municipal, que promueva la independencia y el pluralismo de los medios de comunicación públicos, y que incorpore una carta de derechos sociales y de servicios públicos universales garantizados mediante un porcentaje de los presupuestos autonómicos y municipales.

Hoy, más que nunca, hemos de seguir fomentando la cultura democrática de la ciudadanía, para que ejerza un papel mucho más crítico y activo en la vida pública de nuestra comunidad y nuestros municipios. Hemos de seguir construyendo la red de organizaciones progresistas de la sociedad civil murciana. Hemos de seguir luchando para que la Región de Murcia cambie de rumbo político, para que deje atrás su larga etapa conservadora y pase a formar parte de las comunidades más progresistas de España y Europa.

III.1. Los resultados electorales en España

En el conjunto de España, los resultados más destacados de las elecciones municipales y autonómicas del 27-M son los siguientes:

- La participación electoral ha descendido casi cuatro puntos (del 67,68 al 63,78 por ciento en las municipales), sobre todo por la alta abstención de Cataluña y Andalucía, donde no se celebraban elecciones autonómicas.

- En el conjunto de España, y sin cortar a los partidos nacionalistas y regionalistas que concurren únicamente en sus comunidades autónomas (CIU, ERC, ICV, PNV, EA, NB, BNG, CC, PA, PAR, CHA, NB, etc), los votos de la izquierda (PSOE e IU) han superado ampliamente a los votos de la derecha (PP) en las elecciones municipales. Los votos del PSOE (7.758.093, el 34,90%) y de IU (1.216.443, el 5,47%) suman 8.974.536 y el 40,37%, por lo que superan a los del PP (7.914.084, el 35,60) en 1.060.452 y en casi cinco puntos porcentuales.

- El PP ha sido el partido más votado en las elecciones municipales, superando al PSOE en 155.991 votos, debido sobre todo a la elevada abstención de Cataluña y Andalucía, donde el PSOE tiene su principal granero de votos. De hecho, el PP no ha subido mucho en votos, sino que más bien ha sido el PSOE el que ha bajado, aunque en porcentaje ha aumentado unas centésimas. En efecto, el PP ha subido ligeramente con respecto a 2003, pasando de 7.875.761 a 7.914.084 votos (un aumento de solo 38.323) y del 34,29 al 35,60 por ciento (un aumento de algo más de un punto), mientras que el PSOE ha sufrido un descenso bastante mayor en votos, pasando de 7.999.178 a 7.758.093 (una diferencia de 241.185), aunque ha conservado el mismo porcentaje, pasando de 34,83 a 34,90.

- Sin embargo, el PSOE ha ganado las elecciones municipales en número de concejales, superando al PP en 679. Además, ha aumentado su número de concejales con respecto a 2003, pasando de 23.224 a 24.026 (una diferencia de 802), mientras que el PP ha perdido concejales, pasando de 23.614 a 23.347 (una diferencia de 267).

- En cuanto al resto de grupos políticos, han retrocedido IU, CIU, ERC, PNV, CC, PA y CHA, se ha mantenido el BNG y ha subido el PAR. Pero lo más relevante es que estos grupos han sido decisivos para conformar coaliciones de gobierno en muchos municipios, sobre todo en torno al PSOE.

- Los pactos postelectorales han permitido al PSOE arrebatar al PP el gobierno de 9 capitales de provincia, por lo que pasará a gobernar en 23 (entre ellas, las cuatro catalanas y tres de la cuatro gallegas), mientras que el PP gobernará en 22 (11 menos que en la anterior legislatura) y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Izquierda Unida gobernará en Córdoba, el BNG en Pontevedra, Coalición Canaria en Santa Cruz de Tenerife, el PNV en Bilbao y el Partido Aragonés en Teruel. Además, el PSOE gobernará en 69 ciudades de más de 50.000 habitantes, mientras que el PP lo hará en 53. Entre las ciudades de más de 250.000 habitantes, el PSOE gobernará en 9 y el PP en 6. En resumen, el PSOE gobernará sobre el 60% de la población de los municipios españoles (600.000 ciudadanos más que en 2003), de modo que supera ampliamente al PP en poder local.

- En cuanto a las elecciones autonómicas, también han supuesto un retroceso para el PP y un avance para el PSOE. El PP ha convalidado su mayoría absoluta en cinco comunidades (Madrid, Valencia, Murcia, Castilla-León y La Rioja) y en las tres primeras ha subido incluso varios puntos, infringiendo una severa derrota al PSOE madrileño, valenciano y murciano. De hecho, estas tres comunidades se han convertido en el principal granero de votos del PP y junto con las otras dos suman aproximadamente el 50% de todo su electorado. Pero, a cambio, el PP ha perdido Baleares y su socio UPN ha perdido Navarra, una comunidad emblemática para su estrategia de acoso a la política territorial y antiterrorista de Zapatero. En Canarias, el PP ha renovado el pacto de gobierno con Coalición Canaria, pero este grupo ha perdido 9 puntos y el PP ha perdido 6, mientras que el PSOE ha ganado 9, convirtiéndose en el partido más votado en todas las islas del archipiélago.

- Tras haber pactado con UM en Baleares, y en caso de que hiciese otro tanto con Nafarroa-Bai en Navarra, el PSOE podría gobernar en diez de las diecisiete comunidades: lo hará con mayoría absoluta en tres de ellas (Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura, a pesar de la retirada de Bono e Ibarra) y en las otras siete lo haría en coalición con diversos partidos nacionalistas y regionalistas (Baleares y todas las comunidades del norte de España, excepto el País Vasco: Galicia, Asturias, Cantabria, Navarra, Aragón y Cataluña).

En resumen, la izquierda (PSOE e IU) ha superado a la derecha (PP) en más de un millón de votos y en casi cinco puntos, el PP ha sido el partido ganador de las municipales en número de votos, y el PSOE lo ha sido en número de concejales, alcaldías de capitales y ciudades de más de 50.000 habitantes, y también en número de gobiernos autonómicos, por lo que ha incrementado su poder local y autonómico con respecto a 2003. La explicación de esta paradoja es muy sencilla: por un lado, la elevada abstención de comunidades como Andalucía y Cataluña le ha restado votos al PSOE, pero no ha mermado su porcentaje global; por otro lado, los votos del PP no han crecido apenas, sino que se han polarizado territorialmente, aumentando en unas pocas comunidades (sobre todo, Madrid, Valencia y Murcia), pero disminuyendo en otras; por último, el PSOE ha contado con IU y otros partidos de ámbito autonómico y local, para formar coaliciones de gobierno con un programa progresista.

III.2. Los resultados electorales en la Región de Murcia

En la Región de Murcia, los resultados más destacados de las elecciones municipales y autonómicas del 27-M son los siguientes:

- La participación electoral ha disminuido ligeramente con respecto a 2003 (del 69,98 al 68,75 en las autonómicas y del 69,86 al 67,53 en las municipales), pero sigue estando varios puntos por encima de la media nacional (que baja del 67,68 al 63,78 en las municipales).

- El PP ha obtenido la mayoría absoluta en la Asamblea Regional (29 diputados sobre 45) y en dos tercios de los municipios (29 alcaldes sobre 45). Con esta cuarta victoria consecutiva, supera el precedente del PSOE, que gobernó la Región de 1983 a 1995. Además, rompe su propio techo electoral con respecto a 2003, tanto en la Asamblea Regional (donde ha pasado del 56,66 al 58,49 por ciento de votos) como en la ciudad de Murcia (del 60,06 al 61,28). Con estos resultados, el PP murciano vuelve a ser el partido más votado de todas las comunidades y capitales de provincia (si exceptuamos a Ceuta, con el 65,18). De este modo, la Región de Murcia confirma la posición alcanzada en 2003 y se consolida como la comunidad más conservadora de toda España, por encima de Madrid y Valencia.

- En la Asamblea Regional, mientras el PP pasa del 56,66 al 58,49 por ciento de votos y aumenta un diputado, el PSOE retrocede de 16 a 15 diputados y pierde más de dos puntos, pasando del 34,63 al 32,45. La mitad de esos votos los ha perdido, con el diputado correspondiente, en la circunscripción de Lorca. En cuanto a IU+LV, ha crecido ligeramente del 6,44 al 6,58, pero conserva un solo diputado, obtenido en la circunscripción de Murcia, dado que la división en cinco circunscripciones electorales produce un efecto claramente desproporcionado e injusto: al PP le ha costado 13.016 votos cada diputado, al PSOE 13.687 y a IU+LV nada menos que 40.296. Si hubiese una sola circunscripción regional, el PP habría obtenido uno o dos diputados menos, que le habrían correspondido a IU+LV, mientras que el PSOE habría mantenido sus 15 diputados.

- En cuanto a los resultados de las municipales, el PP ha subido más de dos puntos en el porcentaje regional de votos (del 52,69 al 55,14), y ha aumentado en 36 el número de concejales (de 377 a 413), mientras que el PSOE ha retrocedido más de dos puntos (del 34,63 al 32,45) y ha perdido 12 concejales (de 283 a 271). Además, el PP ha obtenido mayoría absoluta en las cuatro ciudades más pobladas (Murcia, Cartagena, Lorca y Molina de Segura) y en otros 25 municipios, tras arrebatarle al PSOE el gobierno de Lorca y el de poblaciones como Abarán, La Unión, Lorquí y Santomera. A cambio, ha perdido Beniel en favor del PSOE. En cuanto a la coalición IU+LV, aunque ha subido ligeramente su porcentaje total de votos (del 6,44 al 6,58), ha perdido 5 concejales (de 37 a 32) y ha desaparecido en varios municipios (Cartagena, Fortuna, Lorquí, Mazarrón, Ricote, San Javier, San Pedro del Pinatar y Torre Pacheco), pero a cambio ha recuperado una concejalía en Murcia, tiene la llave de seis gobiernos municipales (Albudeite, Bullas, Ceutí, Moratalla, Mula y Jumilla) y cuenta también con concejales en Águilas, Alhama de Murcia y Yecla.

- A falta de que se resuelvan los contenciosos electorales de La Unión (donde el PP ha obtenido mayoría absoluta por un voto) y Yecla (donde el PP ha sido el más votado), los pactos postelectorales (o su ausencia, en cuyo caso obtiene la alcaldía el partido más votado) han dado lugar a los siguientes resultados: el PP retrocede de 33 a 30 alcaldes (aunque puede ganar los dos en litigio y conseguir el gobierno del 85% de la población regional), el PSOE se mantiene con 11 (pero pierde mucho poder local, porque gobernará al 10,7% de la población), los independientes de Ojós se mantienen con 1 e IU+LV consigue también 1 en Ceutí.

En resumen, las elecciones autonómicas del 27-M no han supuesto cambios políticos relevantes en la Asamblea Regional, excepto que el PP ha aumentado un diputado a costa del PSOE, lo que supone que la persona y la política del presidente Ramón Luis Valcárcel no solo no ha sufrido desgaste alguno tras doce años de gobierno, sino que ha subido casi dos puntos y se ha convertido en el presidente autonómico más votado de toda España.

En cuanto a los cambios políticos que se han producido en las elecciones municipales, sea de forma directa o a través de los pactos postelectorales, los más destacados son los siguientes:

- La obtención por parte del PP de la mayoría absoluta en 29 municipios, incluidos los cuatro más poblados, a los que hay que sumar los otros 6 en los que obtuvo mayoría simple, aunque de estos solo conseguirá la alcaldía en 2 o 3.

- La pérdida por parte del PSOE de la ciudad emblemática de Lorca y de otros cuatro ayuntamientos: Abarán, La Unión, Lorquí y Santomera.

- La pérdida por parte del PP de Beniel y otros dos ayuntamientos que habían estado siempre en su poder: San Javier y San Pedro del Pinatar. En estos dos últimos casos, el modelo de urbanismo salvaje se encuentra ya muy avanzado y ha comenzado a mostrar sus efectos negativos. El PSOE ha pasado a gobernarlos en coalición y al mismo tiempo conserva Los Alcázares, lo que le permitirá controlar una gran parte del Mar Menor.

- La obtención por parte del PSOE, mediante mayoría simple o coaliciones postelectorales, de los municipios de Albudeite, Bullas, Moratalla, Mula y Jumilla. Esto indica que las tres zonas en las que el PSOE concentra su poder local son el Noroeste, el Altiplano y el Mar Menor.

- El papel de árbitro que ha pasado a ejercer IU+LV en varios municipios, con actuaciones muy diferentes en cada caso: ha formado coalición con el PSOE en Albudeite, Bullas y Mula, pero no en Moratalla, Mula y Jumilla, donde ha dejado gobernar al PSOE en minoría, ni en Ceutí, donde había decidido dejar gobernar al PP, pero el PSOE ha optado por dar sus votos al candidato de IU+LV para que no obtuviera la alcaldía al PP. Esta iniciativa ha abierto la vía a un posible acuerdo PSOE-IU+LV.

- La anómala situación de Alhama de Murcia, provocada por una escisión en el seno del PP y la formación de una nueva agrupación local, lo que ha conducido a un insólito pacto PP-PSOE, por el que ambos partidos van a alternar la alcaldía y la concejalía de urbanismo.

- El diferente comportamiento del electorado en los municipios cuyos alcaldes, concejales y/o funcionarios se encuentran imputados por la justicia en casos de corrupción. En cuanto a las corporaciones del PP, ha sido castigado el alcalde de San Javier (en gran parte gracias a la eficaz oposición del grupo independiente), pero han mejorado sus resultados los de Águilas, Alcantarilla, Cieza, Mazarrón y Murcia, y todos ellos van a seguir gobernando, los cuatro últimos con holgada mayoría absoluta. En cuanto a las corporaciones del PSOE, ha perdido muchos votos la de Los Alcázares, pero sigue conservando la mayoría absoluta. De modo que, en general, puede decirse que la corrupción apenas ha pasado factura electoral y a la mayor parte de los candidatos del PP les ha proporcionado incluso un mayor apoyo electoral.

- En cuanto al comportamiento del electorado en los municipios más polémicos por sus disparatados planes urbanísticos, ha ocurrido algo muy significativo: casi todas las corporaciones gobernadas por el PP han incrementado su apoyo electoral, como las ya citadas en el párrafo anterior, a las que habría que añadir los casos de Molina de Segura y Totana; en cambio, muchas de las gobernadas por el PSOE, a pesar de que su política urbanística ha sido similar a la del PP e incluso en algunos casos ha contado con su apoyo más o menos explícito, han pasado a manos de este último partido, como ha ocurrido en el emblemático ayuntamiento de Lorca, y en los de Abarán, La Unión, Lorquí y Santomera. Incluso en Los Alcázares y Jumilla ha faltado poco para que se diera un vuelco parecido.

Aprobado en Asamblea General del día 22 de junio de 2007

 

 
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