MANIFIESTO
8 DE MARZO DE 2002 En
el umbral del siglo XXI, estamos viviendo procesos de cambio
social que están transformando profundamente nuestra
vida. Las relaciones entre hombres y mujeres también
están cambiando: las fronteras que tradicionalmente
han separado y enfrentado a los sexos se están borrando
o difuminando. En esta era de la globalización, ya
no nos sirven los papeles que hombres y mujeres han representado
a lo largo de la historia. Tenemos que pensar, proponer y
experimentar un nuevo modo de relación entre nosotros,
en todos los campos de la vida social: en la familia, en el
trabajo, en la política, en la educación, en
la cultura. Pero estos cambios no se están dando sin
conflictos; al contrario, en muchos casos están provocando
fuertes resistencias e incluso reacciones de violencia que
atentan contra la vida de las mujeres.
El día 8 de marzo, día internacional de las
mujeres, es una buena ocasión para denunciar todas
las formas de violencia y de discriminación social
que sufre la mitad de la humanidad, en razón de su
sexo.
En este día, mujeres de todas las naciones se reúnen
y se manifiestan públicamente para reclamar la igualdad
política, económica y cultural. También
en Murcia, un grupo de asociaciones ciudadanas, organizaciones
sindicales y partidos políticos hemos decidido reunirnos
y manifestar públicamente lo siguiente:
1. Las relaciones de convivencia familiar están
cambiando profundamente y adquiriendo formas muy diversas.
Es en el seno de estas nuevas formas de convivencia, en
donde hombres y mujeres han de aprender a compartir todas
las tareas de la vida en común. Para ello, es necesario
que las instituciones públicas y las empresas hagan
posible la conciliación efectiva entre la vida familiar
y laboral, tanto para los hombres como para las mujeres.
Esto exige una disminución y un reparto más
equitativo de la jornada laboral, que haga posible la corresponsabilidad
de hombres y mujeres en el cuidado hacia los niños,
enfermos y ancianos. Asimismo, son necesarias unas políticas
sociales más activas, que proporcionen unos servicios
asistenciales y sanitarios adecuados, puesto que la cultura
del cuidado no es sólo un asunto privado sino también
un problema público de la mayor importancia.
2. Creemos que la igualdad entre hombres y mujeres debe
garantizarse también en el trabajo. Es preciso crear
las condiciones que aseguren la igualdad de oportunidades
entre todos. Tenemos que aprovechar la actual bonanza económica
para mejorar el acceso de las mujeres al empleo. Faltan
medidas eficaces para reducir las altas tasas de desempleo
femenino. El resultado es una feminización del desempleo
y de la precariedad laboral. Además, el salario medio
de las mujeres de la región de Murcia es entre un
30 y un 33% más bajo que el de los hombres, siendo
esta diferencia casi diez puntos mayor que en el resto de
España. Esto revela el desigual valor que se otorga
en nuestra región a los trabajos realizados por hombres
y por mujeres.
3. Creemos que también en el campo de la representación
política debe tenderse a la paridad entre hombres
y mujeres. Todavía queda mucho camino por recorrer
para que las mujeres ocupen en la vida política el
mismo papel que los hombres, no sólo en cuanto al
número sino también en cuanto a la importancia
y autoridad de los cargos de representación ejercidos.
4. Creemos que en el campo de la educación y de
la cultura hemos de tender a potenciar no sólo los
valores de la autonomía y la competencia, que han
sido considerados tradicionalmente masculinos, sino también
los valores del cuidado hacia los otros y de la colaboración
solidaria, que han sido considerados tradicionalmente femeninos.
Los programas educativos deben evitar esta polarización
sexual de los valores, que se manifiesta todavía
en la diferenciación entre profesiones masculinas
y femeninas.
Por todo ello, nos dirigimos a las distintas administraciones
locales, regionales y nacionales, para hacerles llegar las
siguientes propuestas:
1. Que se dote de autoridad y de atribuciones al Consejo
Regional de la Mujer, en el que han de estar representadas
todas las asociaciones de mujeres, para que vele por el cumplimiento
de las políticas sociales de igualdad.
2. Que se aplique la Ley de conciliación de la
vida familiar y laboral, y se pongan los medios para su efectivo
cumplimiento.
3. Que se cree una Mesa de diálogo social en materia
de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
4. Que se desarrollen políticas sociales de apoyo
a las mujeres, con la creación de centros de planificación,
guarderías infantiles, residencias de ancianos, locales
de acogida y ayuda para mujeres maltratadas, programas de
vivienda que se adapten a los diversos tipos de hogar, etc.
5. Que se cree una Secretaría de Estado, específica
contra la violencia de género, y que se desarrolle
una Ley sobre la violencia de género para combatir
este tipo de violencia que mata todos los años a decenas
de mujeres en España.
6. Que se reforme el Código Penal en los temas
relacionados con la violencia hacia las mujeres se en el ámbito
doméstico, mejorando la protección de las víctimas
y garantizando el cumplimiento de las sentencias de alejamiento.
Queremos finalizar manifestando nuestra solidaridad con todas
las mujeres y las niñas del mundo, y especialmente
con aquellas que están sufriendo las más extremas
formas de explotación sexual, de mutilación
genital y de muerte social.
Las mujeres y los hombres que nos hemos reunido hoy aquí,
en la ciudad de Murcia, queremos alzar nuestra voz y unirla
a otras muchas voces que en estos mismos momentos se están
alzando en todos los rincones del planeta, reclamando libertad
e igualdad para todos los seres humanos. Creemos que es posible
un mundo más habitable para todos, y estamos dispuestos
a luchar para conseguirlo.
Comisión 8 de marzo: CC.OO, UGT, STERM,
PSOE, IU, Juventudes Socialistas, Foro Ciudadano de la Región
de Murcia, Foro de la Mujer y Grupo de Mujeres de Murcia asistentes
a las Jornadas Feministas de Córdoba 2000.
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