MANIFIESTO
8 DE MARZO DE 2004
En este 8 de marzo de 2004, las mujeres de
la Región de Murcia nos unimos de nuevo para hacer
oír nuestra voz. En un día tan simbólico
para todas nosotras, debemos más que nunca concienciarnos
de nuestra situación
Hay quienes piensan que es absurdo y trasnochado hablar del
proceso de liberación de las mujeres, porque consideran
que ya está todo conseguido. De esta falsa percepción
de la realidad se deriva un abandono de la lucha por la igualdad
y la dignidad de las mujeres. Pero nosotras sabemos que la
igualdad y la dignidad sólo es asequible hoy a un pequeña
minoría. Hay muchos países en los que ser mujer
todavía sigue siendo un castigo y una condena. Incluso
en los países occidentales, en los que se cuenta con
una legislación y una mentalidad social más
avanzadas, siguen existiendo muchas formas de discriminación
(doméstica, económica, política y cultural),
y su manifestación más repugnante es la violencia
física y psíquica contra las mujeres.
Por si esto fuera poco, una institución como la Iglesia
católica, financiada y apoyada por el actual gobierno
del PP, culpabiliza a las propias mujeres de los males provocados
por el sistema de dominio patriarcal, del que la jerarquía
eclesiástica es ardiente defensora. A lo largo de la
historia, la Iglesia ha discriminado a las mujeres, las ha
culpabilizado del mal del mundo, ha colonizado sus mentes,
les ha ordenado someterse al varón y aceptar con resignación
las humillaciones.
Mientras tanto, el gobierno del PP retira las subvenciones
a los programas de igualdad y coeducación, no promueve
políticas activas de apoyo a las familias, no dota
de medios suficientes para cortar la violencia machista y
desmantela los servicios públicos en los que la mayoría
de las mujeres podrían encontrar cobertura para su
desarrollo personal y profesional. Todas estas actuaciones
nos hacen temer no sólo una clara interrupción
en el avance de la liberación de las mujeres, sino
también un grave retroceso.
Este año, queremos que nuestra concentración
sea una muestra de solidaridad con todas las mujeres que han
sido objeto de violencia y de muerte por parte de sus maridos
o compañeros, a menudo tras haberse separado de ellos.
La violencia machista contra las mujeres es la lacra más
terrible que sufre nuestro país. No se la debe suavizar,
llamándola violencia de género; ni tampoco restringirla
al ámbito privado, llamándola violencia doméstica,
porque se extiende a otros muchos ámbitos y porque
está profundamente arraigada en todo el sistema social.
Por eso, vamos a llamarla como se merece: el maltrato continuado
y el asesinato sistemático de mujeres a manos de hombres
es violencia machista, más aún, es terrorismo
machista, pues no tiene otro fin que el mantenimiento de un
sistema social patriarcal a través del ejercicio del
terror contra nosotras.
Cada año mueren más mujeres en España
y los poderes públicos sólo ponen parches y
remiendos a este gravísimo problema. Por tanto, nos
vemos obligadas a exigirles, en primer lugar, una serie de
gestos de reconocimiento:
-Que las víctimas sean individualizadas por la sociedad
y por los medios de comunicación, y no mantenidas en
el anonimato de las estadísticas, como si fuesen meras
cifras.
-Que haya, por parte de los poderes políticos y sociales,
una condena explícita, pública y singular de
cada uno de los asesinatos cometidos, y que se exprese en
cada caso la solidaridad con las familias de las víctimas.
El hecho de que estos gestos de reconocimiento no tengan
lugar pone de manifiesto la falta de sensibilidad ante la
gravedad del problema. Por eso, denunciamos:
-La falta de voluntad política para poner soluciones
a corto, medio, y largo plazo, que permitan acabar de una
vez con la violencia machista.
-La falta de una legislación unificada y coherente
que aborde el problema de manera integral.
-La impunidad en la que quedan muchos de estos crímenes,
debido al machismo de algunas actuaciones judiciales.
-Los insuficientes recursos destinados a prevenir y castigar
la violencia machista, y a garantizar la atención
inmediata y las ayudas de todo tipo a las mujeres maltratadas.
Por todo ello, exigimos:
-La elaboración de una Ley Integral que englobe todos
los proyectos y reformas necesarias para combatir la violencia
machista, y la dotación de recursos suficientes para
garantizar su cumplimiento.
-La creación de una comisión de estudio y de
control, en la que participen los movimientos y organizaciones
de mujeres, y cuya función sería realizar un
seguimiento de la aplicación de la Ley y de los recursos
destinados a ella, y proponer las medidas necesarias para
su posible mejora.
-Que el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Murcia
aumente las ayudas a mujeres maltratadas y amplíe las
casas de acogida.
-Que se desarrollen programas para educar desde la escuela
en la no violencia y en la igualdad y el respeto mutuo entre
chicos y chicas.
-Que se erradique el continuo recurso a la violencia y a
la publicidad sexista en los medios de comunicación.
-Que se garantice la participación de los movimientos
y organizaciones de mujeres en todo lo que atañe al
problema social de la violencia machista.
-Que las mujeres inmigrantes, en las que se unen la extranjería,
la pobreza y el hecho mismo de ser mujeres, reciban una protección
específica y que no quede impune la violencia cometida
contra ellas.
-Que se persiga el comercio sexual de las mafias internacionales,
que convierte a muchas mujeres inmigrantes en esclavas sexuales,
con la complicidad de los empresarios y clientes de nuestro
país.
-Que el gobierno español incluya como un aspecto fundamental
de su política exterior la presión diplomática
sobre aquellos países que mantienen leyes y prácticas
aberrantes contra las mujeres, como la mutilación y
la lapidación.
Por último, hacemos un llamamiento a las mujeres de
esta Región para que valoren lo que el feminismo ha
supuesto para todas nosotras. Ha sido la lucha de las mujeres
feministas la que nos ha permitido llegar a alcanzar el grado
de igualdad y de dignidad que ahora disfrutamos. Por eso,
tenemos que denunciar el desprecio y la frivolidad con que
la mentalidad patriarcal sigue todavía tratando a los
movimientos y organizaciones que luchan por los derechos de
las mujeres. Una vez más, queremos proclamar en voz
alta y con mucho orgullo que somos feministas y que la lucha
por la igualdad y la dignidad de las mujeres sigue siendo
necesaria.
¡EL MACHISMO MATA!
¡NO A LA IMPUNIDAD DE LOS MALTRATADORES Y ASESINOS!
¡TODAS LAS VIDAS TIENEN EL MISMO VALOR!
!NO MÁS MUERTES DE MUJERES¡
Comisión 8 de marzo:
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