DOCUMENTOS - RESEÑAS DE LIBROS

POLÍTICA - EL ECLIPSE DE LA FRATERNIDAD

EL ECLIPSE DE LA FRATERNIDAD
Antoni Domènech

Barcelona, Crítica, 2004

Antoni Domènech, catedrático de filosofía de las ciencias sociales y morales en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona, es un destacado cultivador de la filosofía política, y en particular de la filosofía política republicana y socialista. Hasta ahora, su obra más importante era De la ética a la política. De la razón erótica a la razón inerte (Barcelona, Crítica, 1989), una muy original historia del pensamiento político occidental. Quince años después, el autor nos ofrece una segunda obra, El eclipse de la fraternidad, que en cierto modo puede considerarse como una continuación de la anterior, puesto que se ocupa de los dos últimos siglos de la historia política de Occidente.

Tal y como anuncia el subtítulo, este libro lleva a cabo “una revisión republicana de la tradición socialista”. Pero lo hace de un modo muy especial. En primer lugar, no es una mera historia de las ideas, ni una mera historia de los hechos, sino una historia de la interacción entre las ideas y los hechos, entre la teoría y la práctica del movimiento socialista. En segundo lugar, no es una mera obra de erudición, sino que combina con gran acierto la reconstrucción histórica y la crítica política, y de ese modo consigue traer al presente los momentos más memorables y los aspectos más actuales del republicanismo socialista. En resumen, este libro recupera lo mejor de la tradición socialista, y lo hace siguiendo el hilo conductor del republicanismo democrático.

En esta obra no se aborda el lado sombrío de la tradición socialista, y en particular su extravío totalitario, a pesar de que el republicanismo socialista no puede renovarse más que a partir de una profunda reflexión sobre el totalitarismo. La escasa atención que Domènech concede a este tema tal vez explique su poco aprecio por una republicana como Hannah Arendt, que dedicó toda su vida a tratar de comprender el fenómeno totalitario.

Domènech considera que el movimiento socialista ha sido el más consecuente heredero de la tradición del republicanismo democrático, que tuvo su origen en la Atenas y la Roma antiguas, y que fue recuperada y radicalizada por las primeras revoluciones modernas (la norteamericana y la francesa); por eso, el segundo capítulo del libro es un breve recordatorio de esa tradición republicana, “de Aristóteles a Jefferson”. Al mismo tiempo, y de forma complementaria, Domènech considera que el republicanismo democrático es la corriente más sólida y más viva del movimiento socialista; por eso, el libro comienza con la Revolución jacobina de 1792 y concluye con la Segunda República española. Esta conjunción histórica entre el republicanismo y el socialismo tuvo su más clara expresión en el tercero -y más olvidado- de los valores acuñados por la Revolución francesa: la “fraternidad”.

En las últimas décadas, la hegemonía del pensamiento neoliberal ha hecho que se produzca “el eclipse de la fraternidad”. De ahí que Domènech considere necesario rescatar el significado profundo de la fraternidad revolucionaria y convertirlo en la divisa a partir de la cual reemprender la tarea, una y otra vez incumplida, de civilizar y democratizar todos los campos de la vida social. No basta con combatir el despotismo burocrático del Estado sobre los súbditos, es preciso combatir igualmente el despotismo económico del patrón sobre los asalariados y el despotismo doméstico de los hombres sobre las mujeres. En este último punto, Domènech recoge las críticas del feminismo a las insuficiencias de la tradición republicana y socialista. La libertad, la igualdad y la fraternidad deben extenderse a todos los campos de la vida social, a fin de acabar con todas las formas de dominación entre los seres humanos.

Antonio Campillo

 

 
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