EL IMPERIO INCOHERENTE
Estados Unidos y el nuevo orden internacional
Michael Mann
Paidós, Barcelona, 2004.
Michael Mann es profesor de Sociología en la Universidad
de California, Los Ángeles. Durante veinte años
ha realizado una ambiciosa investigación de sociología
histórica sobre el funcionamiento de las relaciones
de poder en la historia de las sociedades humanas. El resultado
es su gran obra Las fuentes del poder social,
de la que ya han aparecido dos volúmenes (I.
Una historia del poder desde los comienzos hasta 1760 d. C.,
Alianza, Madrid, 1991; II. El desarrollo de las
clases y los Estados nacionales, 1760-1914,
Alianza, Madrid, 1997) y está a punto de aparecer el
tercero: Globalización. En
los últimos años, ha estudiado los terrores
gemelos del fascismo y de la limpieza étnica a lo largo
del siglo XX. Es, pues, como él mismo confiesa, “un
estudioso y no un activista”.
Sin embargo, los sucesos posteriores al 11-S y su doble nacionalidad
británica y estadounidense le han llevado a escribir
este nuevo libro. “Mis dos gobiernos –dice en
el prefacio- están amenazando la paz y el orden mundiales
al perseguir unas políticas militares extraordinariamente
temerarias”. Así que el autor considera urgente
analizar teóricamente y combatir políticamente
“el intento estadounidense de construir un imperio,
en el que Gran Bretaña únicamente actúa
como comparsa. Por el bien del mundo, debemos detenerlo”.
Han aparecido ya muchos libros sobre el “imperio americano”,
pero el libro de Mann destaca por tres motivos: porque es
muy riguroso y documentado en sus análisis; porque
trata de aplicar al caso de Estados Unidos su modelo general
sobre las relaciones de poder en la historia; y, por último,
porque su conclusión es que el llamado “nuevo
imperialismo” de Estados Unidos no pasa de ser, en realidad,
más que un “nuevo militarismo”.
Los neoconservadores cristianos que rodean a Bush hijo creen
que pueden instaurar una pax americana
beneficiosa para toda la humanidad, mientras que desde la
izquierda y desde otras regiones geopolíticas se denuncia
el imperialismo estadounidense como la principal amenaza para
la paz mundial. Michael Mann considera que unos y otros exageran
el poder efectivo de Estados Unidos. En este punto, coincide
con Inmmanuel Wallerstein (Geopolitics and Geoculture,
Cambridge University Press, Cambridge, 1991) y con Emmanuel
Todd (Después del imperio,
Foca, Madrid, 2003), quienes consideran que la época
de máximo poder (económico, político
e ideológico) de Estados Unidos ya ha pasado, aunque
sus gobernantes se resistan a reconocerlo y traten de ocultarlo
mediante una sobreactuación teatral de poderío
militar, que sólo pueden ejercer con países
pobres y que incluso en ellos no se ve acompasado por el resto
de los poderes que exige un imperio: financiación económica,
eficacia política y legitimidad ideológica.
Para Michael Mann, una sociedad es una trama abierta y cambiante
de múltiples redes de poder, entre las que destacan
cuatro: la militar, la económica, la política
y la ideológica. Las estructuras sociales y los procesos
de cambio han de explicarse a partir de estas cuatro redes,
que pueden estar desigualmente organizadas y que no cesan
de interactuar unas con otras, entrelazándose y alterándose
recíprocamente. Estas cuatro “fuentes del poder
social” no ejercen siempre el mismo papel a lo largo
de la historia, sino que en cada momento hay unas que prevalecen
sobre las otras y las obligan a transformarse.
Por eso, para valorar adecuadamente el pretendido poder “imperial”
de Estados Unidos sobre el resto del mundo, Michael Mann cree
necesario analizar cada una de sus cuatro fuentes de poder,
y eso es lo que hace en los cuatro primeros capítulos
del libro. En los cuatro siguientes, se ocupa de los asuntos
que centran hoy la política militar estadounidense:
Afganistán, la guerra contra el terrorismo islámico,
la guerra contra los “Estados canallas” y Corea
del Norte, y la invasión de Irak. En el último
capítulo, Mann concluye exponiendo su tesis principal:
el carácter “incoherente” del imperio americano.
Fue un ministro belga de asuntos exteriores, Mark Eyskens,
quien acuñó la frase: “Europa es un gigante
económico, un enano político, y, lo que es peor,
incluso un gusano, hasta que se preocupe por aumentar su capacidad
defensiva”. Michael Mann transforma esta frase para
aplicarla a Estados Unidos: “El imperio americano aún
no ha sobrepasado sus límites, pero va camino de extralimitarse
de un modo incoherente. El poder militar de este gigante no
puede acomodarse a los recursos económicos y geopolíticos
que surgen de los acuerdos multilaterales. Es demasiado tacaño
como para invertir adecuadamente en la consolidación
del imperio, como vimos en los casos de Afganistán
y de Irak. Su militarismo también deja atrás
su capacidad política para gobernar los países
que conquista y está en contradicción con la
ideología de la libertad y la democracia que Estados
Unidos (y el resto del mundo) tiene en alta estima. El gigante
sólo puede desplegar su militarismo, y eso no es suficiente
para mantener un imperio. El nuevo militarismo se ha convertido
en parte del problema, no de la solución”.
Antonio Campillo |