Las mujeres y el desarrollo humano. (La Opinión, 07/03/09)

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COMISIÓN 8 DE MARZO


Comisión 8 de marzoEn este nuevo 8 de marzo, día internacional de las mujeres, vivimos un momento de crisis global. La globalización de la crisis nos pone frente a nuestra propia imagen y nos muestra un modelo económico fracasado del que únicamente podremos salir con la utilización de todas las capacidades humanas y la distribución equitativa de los recursos. Ahora bien, tanto los gobiernos como los organismos internacionales parecen no captar la situación de emergencia global en la que nos encontramos. En este contexto, la situación de las mujeres es aún más dramática pues somos las que padecemos en mayor medida las peores condiciones vitales y las que vemos cómo se impide el desarrollo de nuestras capacidades, así que sufrimos en mayor medida.

Como muestra sirva un botón. Somos las mujeres las que padecemos mayor discriminación laboral y salarial, tenemos más dificultades para encontrar empleo, accedemos a los puestos menos remunerados y de más baja cualificación y a los trabajos a tiempo parcial. Nuestros salarios (en Murcia, un 30% menos que los de los hombres) y pensiones son muchos menores, cuando no inexistentes, y nuestra tasa de pobreza supera, con mucho, la masculina. Sobre nosotras se ceba la crisis en mayor medida: el índice de paro femenino supera en diez puntos al masculino.


Ahora, es más necesario que nunca que nuestros compañeros varones se comprometan en las tareas de cuidado, las obligaciones domésticas y la atención a hijos e hijas. Porque somos nosotras las que soportamos jornadas interminables y dificultades de todo tipo, que nos llevan a aceptar contratos a tiempo parcial y trabajos precarios. Las mujeres tenemos mayor peligro de exclusión social, especialmente las inmigrantes. Nosotras formamos la mayor parte de las familias monoparentales (por lo que debiéramos llamarlas monomarentales) y, por ello, sufrimos problemas económicos, insuficiencia en los servicios de escuelas infantiles e insuficiencia de atención a personas dependientes. Seguimos viéndonos limitadas a sectores productivos más reducidos que los hombres, como demuestra el hecho de que, en Europa, casi el 40% de las mujeres trabajamos en la sanidad, la educación y la administración pública, frente al 20% de los hombres; y sólo el 31,80% de los puestos directivos en empresas y en la administración pública estaba en 2008 en manos de mujeres.

En términos generales y teniendo en cuenta todos estos factores, podríamos concluir que las mujeres concentramos todos los índices que definen la discriminación y la precariedad laboral. Sin embargo, los recursos disponibles para las situaciones que afectan a las mujeres disminuyen, y si se habilitan mecanismos extraordinarios, es sobre todo para paliar situaciones que afectan más a los hombres.

A pesar del importante incremento de mujeres en el mercado de trabajo y de que las mujeres estamos hoy significativamente más preparadas que las de hace sólo dos décadas; a pesar de que, en las sociedades desarrolladas, somos nosotras las que llegamos en mayor número a la universidad, obtenemos notas más elevadas y finalizamos antes los estudios, el mercado de trabajo no responde a nuestras expectativas ni aprovecha nuestras posibilidades. Todavía hoy se siguen clasificando los estudios, las carreras y las profesiones como de "hombres" y "mujeres", como si esto evidenciara una desigualdad en las capacidades, intereses y motivaciones que se suponen propias de uno u otro sexo.

Hemos de acabar con estos estigmas y romper las cadenas que limitan nuestra libertad e impiden que disfrutemos de todos los derechos y desarrollemos todas nuestras capacidades. Si no se reconocen y aprovechan las capacidades femeninas, no se podrán globalizar los derechos humanos. En este mundo cada vez más complejo e interdependiente, no podemos tirar a la basura la imprescindible contribución de las mujeres al desarrollo humano y a la supervivencia de la especie… Pero, lamentablemente, los estereotipos de género siguen presentes en cada rincón de nuestras vidas, en muchas miradas, acciones y convicciones.

Por todo ello, las mujeres de la Comisión 8 de Marzo queremos unir nuestra voz a todas las mujeres del mundo y consideramos urgente reclamar la libertad femenina y desarrollar la conciencia crítica sobre los mecanismos de perpetuación de las desigualdades. Consideramos necesario romper con los estereotipos de género que impregnan nuestra sociedad y garantizar la igualdad de condiciones y de derechos a toda la población. Hay que facilitar la conciliación efectiva de los diferentes ámbitos de nuestras vidas. Y hay que asegurar a todas las mujeres la protección social, la formación y la ausencia de explotación sexual.

Las mujeres somos necesarias hoy más que nunca como trabajadoras y como ciudadanas, y consideramos imprescindible que nuestros hijos e hijas, en la familia, en la escuela y en todos los ámbitos de su vida, compartan las tareas y aprendan a convivir entre sí en libertad y en igualdad. En este mundo global, sólo puede construirse una sociedad más justa e igualitaria, teniendo en cuenta a las mujeres como ciudadanas de pleno derecho.

PD. Por todo ello os convocamos a la concentración mañana 8 de marzo a las 12 de la mañana en la Plaza de Sto. Domingo de Murcia.

Comisión 8 de Marzo

 
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