Felipe Iracheta
"La banca siempre gana y se fue quedando con todo, pisos, solares, suelo y fincas, todo lo hipotecable menos con el dinero y esa es la gran pregunta que todos nos hacemos: ¿Dónde esta el dinero? ¿Dónde están los billetes de 500 euros? Si no los tienen los bancos ¿quién los tiene?".
Yo tenÃa una pequeña empresa, éramos nueve o diez trabajadores y nunca nos faltó trabajo, tenÃamos clientes fijos y ocasionales, obras, reformas, apaños y decoraciones. Nos defendÃamos económicamente, éramos legales, con IVA y Seguridad Social, el negocio era sostenible y estable y daba para ahorrar y dar la señal para un piso con la garantÃa de poder pagar la hipoteca si el negocio se mantenÃa conforme estaba.
Llegó el boom inmobiliario y reclamaban nuestros servicios por todos lados constructores, promotores, vecinos y particulares. Pasamos de hacer cien viviendas al año a quinientas y luego más de mil. TenÃamos que cumplir con nuestros clientes de toda la vida y con los recién llegados y dar el servicio que nos especializaba y que nos dió un cierto prestigio y seriedad. Era una oportunidad de negocio, la gran oportunidad y habÃa que aprovecharla como todo el mundo; ampliamos la plantilla a veinte, treinta, cuarenta y hasta llegamos a ser cincuenta trabajadores en las puntas. No era fácil encontrar trabajadores y menos aún especializados o con experiencia y tuvimos que echar mano de lo que habÃa, estudiantes que dejaron los estudios e inmigrantes sin papeles que atraÃdos por el efecto llamada del boom deambulaban de aquà para allá en busca de trabajo y prosperidad.
Hubo que ampliar las instalaciones y pasamos de un bajo en la ciudad a una nave mucho mayor en el polÃgono donde desenvolverse mejor, acopiar material y medios auxiliares, además de contratar un contable y un asesor fiscal; ya no servÃan las facturas pinchadas en un gancho de alambre colgado de la pared, habÃa que ordenar y regularizar las cuentas ante la tesitura que iba tomando la facturación y la presencia en la plantilla de sin papeles que no podÃan ser dados de alta, de con IVA o sin IVA, de letras a noventa dÃas y pagarés de dudoso cobro, asà como de la gestión de créditos para la ampliación del negocio que hubo que avalar con garantÃas personales y familiares, el piso y el local de la ciudad.
Estábamos ganando mucho dinero y nos compramos el merceditos, la parcelita y el chalet en la playa previa financiación, porque no se podÃa pagar a tocateja, ya que la procedencia del dinero era un poco negra y habÃa que lavarlo de alguna manera.
De la noche a la mañana, cegados por la ambición nos convertimos en presuntos ilegales, sin IVA, sin papeles y con dinero negro, lo suficiente incluso como para afectarnos ideológicamente. Éramos votantes de izquierda, de la izquierda social, de la del Estado del bienestar, de la de los cien años de honradez, de la anticapitalista, de la de los trabajadores.
Pero las cosas habÃan cambiado, nos convertimos más en empresarios que trabajadores, habÃamos alcanzado el Estado del bienestar, nos habÃamos hecho conservadores y pequeñoburgueses y, por lo tanto, la izquierda ya no era cosa nuestra. Nos pasamos a la derecha, una derecha que nos resultaba muy cómoda porque no pretendÃa cambiar nada sino dejar las cosas como estaban y nos venÃa muy bien. Además, la derecha era mucho más tolerante con las corruptelas y los deslices económico-fiscales en que nos habÃamos metido y porque al fin y al cabo habÃa que ser justos con los Gobiernos conservadores que con el auspicio de Aznar-Cascos nos habÃan llevado a tanta prosperidad.
Ante tanto contrato y tanta obra, habÃa que acelerar los trabajos, lo que junto a la mano de obra inexperta fue en detrimento de la calidad, hubo que deshacer y rehacer los trabajos mal hechos y se puso en cuestión el buen hacer y el prestigio de la empresa, hasta que llegó la hora de la verdad, la crónica de una suerte anunciada: no se vendÃan pisos y con pagarés impagados, cheques sin fondos y letras innegociables era imposible hacer frente a proveedores, préstamos, hipotecas, salarios y Seguridad Social. Solución: despidos, paro, suspensión de pagos, quiebra, ejecuciones hipotecarias, cierre del negocio y ruina total. Mientras tanto y en espera de volver a los viejos tiempos seguiremos votando a los conservadores. ¿Por qué? No lo sé.
La banca siempre gana y se fue quedando con todo, pisos, solares, suelo y fincas, todo lo hipotecable menos con el dinero y esa es la gran pregunta que todos nos hacemos: ¿Dónde esta el dinero? ¿Dónde están los billetes de 500 euros? Si no los tienen los bancos ¿quién los tiene? El dinero es un bien tangible que no desaparece, solo cambia de manos, pero ¿en manos de quien está? ¿de los paraÃsos fiscales, de los ricos, en las cajas fuertes o debajo de una losa?
Esta es la crónica y la cuestión.
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2011/07/23/cronica-suerte-anunciada/339037.html
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